El director y actor teatral ha creado Ciutadans de Cataluña para combatir en las urnas la «epidemia de nacionalismo» que sufre su país por culpa, según opina, de todos los grandes partidos.
02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El «bufón general del Reino» -como él mismo se califica- presentó ayer en Madrid sus dos nuevas criaturas. Por un lado, Ciutadans de Catalunya, el partido que ha fundado para combatir al nacionalismo. Por otro, el libro que recoge su Trilogía ( Ubú president , La increíble historia del Dr. Floit & Mr. Pla y Daaalí ), editado por Cátedra. El fundador de Els Joglars considera que «si no hay una rectificación importante, Cataluña camina irreversiblemente hacia la secesión». Para Albert Boadella, la situación es «alarmante» por «la deriva hacia el nacionalismo independentista» de los partidos catalanes, menos el PP. -Maragall es un hombre que ha cumplido un sueño, un delirio infantil, ser presidente de la Generalitat. Estamos ante una patología distinta. -Cuesta trabajo verle al frente de un partido. -He contribuido a la creación de un partido porque la situación en Cataluña se hacía irrespirable. El nacionalismo lo invade todo, todos los rincones de la sociedad. Ha sido una reacción fisiológica. Además, la situación se degrada día a día. -Usted ha llegado a decir que no hay oposición. -Sí. La práctica totalidad de los partidos son nacionalistas, lo que ha provocado una auténtica epidemia de nacionalismo en los catalanes. -¿Cataluña es una nación? -Mi generación ha visto como se creaba o inventaba una nación. Yo no digo que Cataluña no fuera una nación en otros tiempos, en el siglo XIII o XIV, pero en este momento era absurdo e innecesario entrar en este debate. Y ahora la política catalana está enquistada en la metafísica, el simbolismo y los sentimientos. -¿Pero para oponerse al nacionalismo no está el PP? -El problema es que el PP, cuando ha necesitado sus votos, ha dejado hacer al nacionalismo. Si el PP hubiera cumplido lo que nosotros creemos que hay que cumplir no nos habríamos metido en este berenjenal. -¿A qué se ha debido lo que llama deriva nacionalista del PSC de Maragall? -A la cantidad de años que CiU dominó el país y consiguió inocular una epidemia de nacionalismo en todos los rincones de la sociedad catalana. De tal forma que el PSC creyó que tenía que jugar a ser más nacionalista que CiU para ganar. Y, de hecho, esa estrategia política funcionó. Pero yo pensaba, porque voté a Maragall, que cuando llegara al poder pondría las cosas en su sitio y acabaría con el delirio nacionalista. No ha sido así, ha ido a peor. Aunque el PSC puede dar marcha atrás si las urnas le dan un escarmiento. -Usted ha dicho que ERC es de extrema derecha. -Sí. Hay una forma de entender las peculiaridades de Cataluña que es de extrema derecha. Los jóvenes que revientan nuestros actos son puro fascismo. -¿Cree que es preocupante el anticatalanismo que hay en el resto de España? -Sí. Hemos pasado de que la gente nos tuviera una especie de admiración, de ser la puerta de Europa, a provocar problemas constantes. Hemos destrozado nuestro prestigio. Nosotros hemos sido los provocadores de ese anticatalanismo, no han sido el conjunto de los españoles los que han agredido lo que los catalanes consideran sagrado. No, nosotros hemos entrado como un elefante en una cacharrería con un estatuto hecho con el ánimo de marcar distancias entre España y Cataluña. -¿Qué opina de Zapatero? -Metió la pata hasta límites inconcebibles cuando dio barra libre a los catalanes. Nunca me he fiado de los buenos. Es un boy scout que debería crecer. -¿Y de Rajoy? -Es muy gallego y muy indeciso. -¿Cómo valora a Mas? -Es un hombre para la publicidad.