Un programa de la Guardia Civil permitió detener a cien pederastas

Cecilia Cuerdo SEVILLA

ESPAÑA

23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Más de una de una veintena de personas han sido detenidas en distintos puntos de España en el marco de una operación internacional desarrollada contra la pederastia a través de Internet. Diez de los arrestados, encargados de distribuir las imágenes, han ingresado en prisión incondicional y otros ocho han quedado en libertad con un cargo de pederastia. La operación Azahar, iniciada en Sevilla, ha permitido la detención de más de un centenar de personas en todo el mundo y se han incautado miles imágenes con contenido sexual referido a bebés y otros menores de edad. La operación fue posible mediante un buscador denominado Híspalis que permite identificar, con ayuda de una serie de dígitos, las fotos y vídeos de contenido sexual con menores que viajan por la red. La investigación comenzó hace un año y entre los detenidos en España hay personas de todas las profesiones, entre las que se encuentran un guardia civil destinado en Aragón y un empleado de una guardería pública en Cádiz, así como un albañil de Inca y un electricista de Palma de Mallorca. También se han producido arrestos en Pontevedra, Barcelona, Bilbao y Murcia. La operación, coordinada por el organismo europeo judicial Eurojust, practicó docenas de registros domiciliarios simultáneos y detenciones en 17 países, como Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Venezuela, República Dominicana, Panamá y México, en Sudamérica; Estados Unidos y en varios países europeos, como Portugal, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Noruega, Grecia, Polonia, Estonia, Lituania, República Checa y Rusia, así como en Israel. Fuentes de la investigación confirmaron que uno de los últimos arrestos se produjo el pasado miércoles en Río de Janeiro. El presunto pederasta, un joven de 18 años, se suicidó saltando desde un sexto piso cuando los agentes revisaban los archivos de su ordenador personal. Sacerdote condenado Un juzgado de Barcelona ha condenado a dos años de prisión a un sacerdote que abusó sexualmente de una joven deficiente mental en el año 2000, cuando era párroco en Igualada (Barcelona), y que también está siendo investigado por otros abusos a niñas a las que impartía clases de religión. Gregorio S. fue apartado en junio del año pasado por la Generalitat del puesto que ocupaba como profesor de religión en la escuela Gabriel Castellá, y en la actualidad ejercía en Vic.