Los socialistas esperan que la disposición nacionalista facilite un acuerdo sobre el Estatuto ERC, preocupada por el acercamiento entre el Ejecutivo central y Convergencia
01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer con satisfacción la oferta de Convergencia i Unió de aportar «serenidad y estabilidad» a su Gobierno, pero no dejó traslucir ningún entusiasmo para evitar posibles recelos en sus socios de Esquerra e Izquierda Unida. El Ejecutivo, consciente de que ERC es vital para la aprobación del Estatuto y también para la estabilidad de Pasqual Maragall, confirmó que por ahora mantendrá sus alianzas. En el palacio de la Moncloa se observan con agrado los pasos que en las últimas semanas ha dado CiU hacia una colaboración con el Gobierno. «Mejor que mejor si están disponibles», confiesan fuentes gubernamentales, pero al mismo tiempo advierten que por ahora no van a mover ficha en esa dirección. La intención del Gobierno es dejarse querer sin casarse con nadie hasta que se despeje la complicada negociación del Estatuto de Cataluña. El jefe del Ejecutivo manifestó su respeto por el líder de los nacionalistas, Artur Mas, pero desechó cualquier posibilidad de cerrar con CiU un acuerdo estable «en estos momentos». Sin embargo, numerosos sectores del PSOE preferirían contar con el respaldo de CiU en lugar del de ERC, socio incómodo por el tono amenazante que a menudo emplean con el propio Zapatero algunos de sus dirigentes, pero «inevitable» hasta la fecha por el pacto de gobernabilidad del PSC. En este contexto, el Gobierno y la dirección socialista tienen claro que ningún elemento debe interferir en el Estatuto de Cataluña, en el que precisarán tanto el voto de ERC como el de CiU. «Sumar sin romper» El responsable de Política Autonómica y Relaciones Institucionales de la ejecutiva socialista, Alfonso Perales, subrayó que al PSOE le parece «muy bien» esta oferta, pero advirtió a Convergencia que la colaboración con el Gobierno de la nación no puede ser «un ejercicio de exclusión». Es decir, que no puede suponer la ruptura de los socialistas con los republicanos, ni tampoco con Izquierda Unida. Eso es algo que el PSC tiene incluso más claro que el PSOE. Fuentes de la federación catalana socialista consideraron «perfecta» la propuesta de CiU mientras se negocia el Estatuto, pero dijeron que la iniciativa debe servir «para sumar sin romper» en ningún caso con Esquerra. Precisamente, el partido de Carod ve con preocupación el acercamiento entre Convergencia y los socialistas. Los republicanos dan por hecho que su posición preeminente tiene los días contados. Que el PSOE quiera ampliar el abanico de posibles apoyos parlamentarios no es por sí solo, apuntan, algo problemático. Sin embargo, temen que el sector del partido que aboga por romper con unos socios por los que no siente ninguna simpatía se acabe imponiendo. En cualquier caso, los republicanos entienden que cuentan con un seguro. A su juicio, un pacto con CiU en Madrid supondría «inmolar» al PSC en Cataluña, porque sacrificaría el acuerdo de gobierno.