ZP encarrila la bronca política

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Ha sido una semana de vértigo pero también de reposicionamientos. Septiembre terminó todo lo mal que podía terminar para Zapatero con la aprobación contra pronóstico del nuevo proyecto de Estatuto, plagado de inconstitucionalidades, y con el drama de los subsaharianos estrellados contra las murallas de Ceuta y Melilla. «España está al borde del abismo» es la versión de Aznar presentada imprudentemente ante centenares de empresarios mexicanos. Pero la tempestad comenzó a amainar porque la marea de explicaciones ha dado sus frutos, y con el mismo texto estatutario delante, la situación no es tan dramática. ¿Por que? Porque Zapatero se ha explicado con claridad, en privado y en público, y en consecuencia los que querían un Estatuto de máximos han insinuado su disposición a negociar rebajas. Ya saben a estas alturas Mas , Carot e incluso el propio Maragall , conjurados en Barcelona bajo la consigna de, «aquí no se toca ni una coma», que es mejor acudir a las reuniones con un bote de tipex que volverse para Barcelona de vacío, cargados sólo «con munición victimista para una generación» como inteligentemente ha advertido Josep Piqué . El jueves pasado, los sótanos del hotel Villa Magna de Madrid parecían una plaza de toros. En el cartel anunciado por Europa Press el presidente Zapatero, en los corrales, el Estatuto y los incidentes de Ceuta y Melilla como peligrosos vitorinos. Entre el respetable, exponentes de la España más influyente: empresarios de la comunicación - Cebrián , Echevarría , Ibarra ..-, primeros ejecutivos de .primeras compañías, -Telefónica, Unión Fenosa, Sun Ibérica...- , representantes de las finanzas, diputados de todos los grupos incluido el PP porque allí estaba Esperanza Aguirre , aunque en su partido le resten importancia «porque Esperanza va a todo»; periodistas y autoridades varias del Estado. La nube de escoltas y conductores era densa, y un detalle más: si se hubiera hecho el censo por comunidades, Galicia estaría en cabeza. Vean sino los apellidos: Gayoso , López Isla , Quintás , José Blanco , Conde Pumpido etcétera. «No cabe el rechazo del Estatuto catalán en las cortes, que se legitima en el marco constitucional, ni cabe exigirlo sin más porque ofrece serias dudas. Por tanto, ni rechazo formal, ni aceptación a ciegas», sentenció un Zapatero convincente que la tarde anterior en las cortes había estado igual de firme y si acaso más brillante. Así las cosas, en público y bien claritas en privado (léase reunión del grupo parlamentario socialista, y encuentro con Maragall ) la vista se gira lentamente hacia el PP que hasta hace poco animaba el desmadre de las ondas y de los sms en los que se volvía a pedir literalmente boicot al cava y a entidades financieras catalanas «porque supone evasión de capitales». Ya escucharon a Rajoy el viernes en Santiago: «Parece que Zapatero va por buen camino». Es la diferencia entre Rajoy y Aznar. En sus tiempos de oposición, Aznar acuñó aquella celebre frase: «Los socialistas no aciertan ni cuando rectifican». Parece que Rajoy, que es fino jurista, no ha olvidado el derecho a la a la rectificación. Pero no sólo de Zapatero vive la opinión socialista. José Blanco fue rotundo en conversación con La Voz negando riesgos. Ni riesgo de independencia de Cataluña, ni de ruptura de mercado, ni de alteración de las bases socialistas, ni de seguidismo catalán en Galicia, ni de retroceso electoral por este episodio. «La gente es muy sensata y comprende que si en 1979 nació el Estado de las Autonomías y España se ha gestionado mejor, ahora con las reformas estatutarias estamos en el umbral de una nueva mejora»·. Lo que viene ahora lo anunció Zapatero así: «Este asunto vamos a afrontarlo para resolverlo». Y en eso están y con prisa, a diferencia de hace 15 días cuando se quería eternizar. El paseo de Carot , Maragall y otros por los locales madrileños de alterne de opinión ha dejado vislumbrar que hay espacio para un acuerdo que no será fácil, pero que puede alcanzarse con mucha generosidad y trabajo porque el texto necesita serias reformas. Que se lo digan sino a los empresarios catalanes que entienden este Estatuto demasiado intervensionista y que confían en Madrid para que lo arregle. O al altísimo directivo de la Caixa que recriminaba a un conseller que les hubieran puesto más difícil la opa sobre endesa con este texto. «si el poder político interviene tanto en las cajas, se le da la razón al discurso que politiza la opa para impedirla», argumentaba. De modo que la pelota vuelve a rebotar en el campo popular. ¿O participará el partido que preside Rajoy en los trámites parlamentarios del Estatuto? Blanco cree que no, pero parece difícil que así sea por más presiones que Rajoy tenga de las derechas artificialmente escandalizadas que han visto una oportunidad de desgaste socialista en el cúmulo de despropósitos de los últimos meses donde se alternaban declaraciones desafiante de Carot, con maximalismos de Artur Mas y maragalladas v arias. En cualquier caso, todo esto debe de ser muy importante porque han resucitado para la ocasión Alfonso Guerra, en las Cortes, y Felipe González, en una conferencia en Zaragoza, para pedir consenso entre grandes partidos y territorios para así garantizar la unidad de España. Aznar entra en la guerra desde México, pero en este caso no es que haya vuelto a la vida política. Es que nunca se fue.