Varios eran introducidos en un zulo cuando había una inspección Dos mujeres fueron encarceladas por los tratos vejatorios en la residencia tutelada
08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La consejera de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana, Alicia de Miguel, anunció ayer el cierre de la vivienda tutelada de l'Eliana en la que trabajaban las dos mujeres enviadas el miércoles a prisión por malos tratos a los enfermos mentales que residían en la misma. De Miguel ha indicado que el cierre se ha decretado «dada la notoriedad del tema y la alarma social que se ha creado», aunque el centro cambió de dirección el año pasado y las dos mujeres enviadas a prisión, la ex-directora del mismo y una empleada, dejaron de trabajar en él. La consejera visitó ayer la citada vivienda y mostró a los medios de comunicación el zulo donde se escondía a varios de los enfermos mentales cuando acudía la Inspección de Servicios Sociales, para que no se detectara la masificación del centro. Al zulo se accedía por una trampilla que había debajo de la escalera del centro, que estaba tapada con una alfombra sobre la que había colocado un congelador. Los siete enfermos mentales que actualmente estaban en la vivienda serán trasladados a otros centros de atención de la Comunidad Valenciana, que todavía están por determinar, explicó De Miguel, quien también ha indicado que los familiares de estas personas están siendo informadas de todo lo ocurrido. Los enfermos «están tranquilos y se les ve contentos dentro de lo que cabe», afirmó, aunque se ha decidido trasladarlos, «con calma y con serenidad, inquietando lo menos posible a los enfermos, porque considero que las circunstancias actuales y la prudencia así lo indican». «Yo estoy más tranquila, segura y confiada de que ellos van a estar en otros lugares seguramente mejor que aquí», añadió y precisó, que ya se planteará en el futuro si hay que reabrir la vivienda. La consejera también señaló que a partir de ahora los inspectores de Bienestar Social van a iniciar «una valoración clínica de estos enfermos», con un equipo compuesto por un médico y una psicóloga, para determinar la situación de estas personas, que en al menos dos o tres casos vivían en el centro cuando las dos mujeres trabajaban en él.