Madrid, Madrid, Madrid El austríaco Peter Granser retrata con dignidad y optimismo a enfermos de alzhéimer
06 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?as fotografías poseen el don de avivar los recuerdos, constituyen la manera más eficaz y económica de inmortalizar esos instantes que merecen ser conservados. Quizá por esta razón, Peter Granser ha querido utilizar esta disciplina artística para acercarse a las personas que padecen la «enfermedad del olvido», el alzhéimer. A través de las 45 imágenes que realizó en una de las grandes residencias especializadas de Stuttgart (Alemania), en el marco del World Press Photo Masterclass del 2001, el creador austríaco propone una aguda reflexión sobre la relación del ser humano con el paso del tiempo y la enfermedad. Caracterizados por el respeto a la dignidad y el optimismo, estos retratos están llenos de colores pastel, con lo que se consigue un equilibrio y una luz que favorecen a los personajes. Los madrileños tendrán la oportunidad de ser los primeros en comprobar la gran calidad humana y técnica de este trabajo, gracias a la muestra que acoge la sala de exposiciones de la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid del complejo El Águil a (Ramírez de Prado, 3) hasta el próximo 2 de octubr e. Alzhéime r está organizada por la empresa privada de gestión cultural La Fábrica y cuenta con un completo catálogo prologado por Christoph Ribba t, profesor de la Universidad de Bonn (Alemania ). ha encontrado en Greta Garbo un importante talismán a la hora de firmar contratos. La carismática actriz recibió ayer una edición especial de la pluma Montblanc dedicada a la diva de Hollywood, en reconocimiento a su trayectoria profesional. Durante el acto, en el que estuvieron presentes el director del Festival de Cine de San Sebastián, Mikel Olaciregui , y el consejero delegado de Montblanc España, Hubert Wiese , la protagonista de La flor de mi secreto y Tacones lejanos entre otras películas , reconoció que la actriz sueca le ha inspirado en muchos de sus personajes más glamourosos. «Desde pequeña he querido ser como Greta Garbo, he estado enamorada de la gran estrella que hemos sabido que es este gran mito del celuloide», elogió la intérprete. También quiso aprovechar la ocasión para referirse al buen momento que atraviesa la industria cinematográfica en España. «Vengo del Festival de Venecia y el nivel del certamen de San Sebastián no tiene nada que envidiarle», matizó. No se puede decir que el teatro de capa y espada tiene hoy en día el mismo éxito que cuando se representaba en el siglo XVII en corrales de comedias. Sin embargo, las historias de amor, honor y venganza no han pasado de moda, y por eso la Compañía Nacional de Teatro Clásico, dirigida por Eduardo Vasco , cumple esta temporada 20 años. Para celebrarlo presentaron ayer la programación para este curso, abanderada por cuatro estrenos. Entre las nuevas obras que representarán destaca Amar después de la muerte , de Calderón de la Barca, y dos clásicos: Tragicomedia de Don Duardos , de Gil Vicente , y Don Gil de las Calzas Verdes , de Tirso de Molina . Para no quedarse estancados en el Siglo de Oro, la Compañía Nacional de Teatro Clásico también llevará a escena una recopilación de sainetes de Ramón de la Cruz , autor del XVIII. Costumbrismo vasco No es fácil hacer humor de la situación tan dramática que se vive en el País Vasco, y menos aún que esta ironía se entienda, pero Jorge Martínez Reverte puede presumir de haberlo conseguido. El escritor madrileño presentó ayer en el Círculo de Bellas Artes su última novela, Gudari Gálvez (Espasa) , en el que recupera a su «personaje más querido», un periodista de profesión y espía de vocación muy particular. Gálvez, que ya ha protagonizado cinco entregas, se marcha a Euskadi para sacar a un joven, el hijo de un antiguo amor, de las filas de ETA. Con este argumento, Gudari Gálvez podría haberse convertido en un drama social, pero como su propio creador reconoce, este personajes es capaz de provocar una carcajada en medio de una situación atroz. Para hacer humor de la cuestión vasca, Martínez Reverte reconoce que necesita distanciarse e imaginarse que todo lo que está ocurriendo tiene lugar en Estonia y no en su propio país.