COODINADOR GENERAL DE IZQUIERDA UNIDA Para el líder de IU la situación en Cataluña se ha vuelto compleja, lo que creían que podía ser una alternativa para el Estado se ha enrevesado en los últimos tiempos
20 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Gaspar Llamazares ha seguido desde Asturias, donde veranea, los coqueteos del Gobierno con las restantes fuerzas parlamentarias para la aprobación de los presupuestos del 2006. Y no ha movido una ceja. El coordinador general de Izquierda Unida asegura que el PSOE está «condenado a comprometerse» con dos grupos parlamentarios -el suyo y el de Esquerra Republicana de Catalunya- si quiere gobernar sin sobresaltos. -¿Cuál es su balance del primer curso de «relación privilegiada» con el Gobierno? -El cambio de izquierdas está todavía pendiente. IU ha dado su confianza a los presupuestos de este año porque apuntaban un cierto giro. Ha habido avances progresistas en relación a los derechos y las libertades civiles, pero falta por acometer el cambio social y el desarrollo federal del Estado. A partir de ahora, vamos a ser más exigentes. -¿Se sienten como el «hermano pobre» del Ejecutivo en relación a ERC? -No. ERC tiene una preocupación básicamente territorial. IU hace hincapié en el desarrollo social y el medio ambiente, por un lado, y en el desarrollo federal del Estado, por otro. Quizá en ocasiones la cuestión territorial cobre mayor protagonismo, pero sabemos cuál es nuestra dimensión y queremos ejercer ese doble papel de oposición influyente y exigente. -El Gobierno explora a otras fuerzas parlamentarias para asegurar apoyos a los presupuestos del Estado. ¿Ve un mensaje velado a sus socios? -Veo la disyuntiva en la que se encuentra el Gobierno: ser más exigente consigo mismo y apostar por un cambio de izquierdas o buscar, no sé si desesperadamente, la posibilidad de otras alianzas. Tanto por mandato social como por aritmética parlamentaria está condenado a comprometerse en un cambio de izquierdas. El PNV ha ligado el acuerdo a la normalización de la situación de Euskadi, cosa muy complicada; CiU pretendería desestabilizar al tripartito en Cataluña... Por lo tanto, un abanico de fuerzas que sustituya a la mayoría actual es más una quimera socialista que una posibilidad real. La mayoría parlamentaria será de izquierdas o no será estable. -La propuesta de ERC relativa a los derechos históricos, ¿es admisible? -El estatuto no puede ser la propuesta de ERC, como tampoco puede ser la del PSC, ni la de ICV-EU. Eso es lo que debemos impulsar antes del día de San Jordi. Hay que tener prudencia en la utilización de los nominalismos. Los contenidos son más importantes que la simbología y en determinadas cuestiones puede esgrimirse el argumento histórico, pero en otras no tiene mucho sentido. -¿Ve riesgos de un adelanto electoral? -No los percibo ni en Cataluña ni, mucho menos, en el del Estado. Si hay voluntad política por parte del PSOE, esta legislatura puede ser significativa. -¿Será candidato en las próximas generales? -No me lo he planteado, no es una prioridad para mi hoy. Mi objetivo es que IU tenga un vuelo seguro y firme.