El presidente del PP, Mariano Rajoy, a su regreso de Singapur, despejó cualquier duda sobre el futuro de su partido y dejó claro que no tiene intención alguna de cumplir los deseos expresados recientemente por Josep Piqué porque no hará cambios en el equipo de dirección. Ratificó así su voluntad de mantener al secretario general, Ángel Acebes, y al portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, en los cargos que ocupan actualmente, al menos, hasta la celebración del próximo congreso, que tendrá lugar en el año 2007. «Hay cosas que no se deben decir en público», dijo Rajoy ayer como todo comentario al escándalo provocado en su partido por el presidente de los populares de Cataluña. Con estas palabras, el líder del PP vuelve a reconvenir al dirigente catalán por haber cuestionado el protagonismo de Acebes y Zaplana, a los que identificó con el pasado. Son sus primeros comentarios desde que, desde Singapur, hiciera público un comunicado oficial para desautorizar y censurar al político catalán. En contra de lo que pretendía Piqué, que reclamó la apertura del abanico de portavoces del partido, el presidente aclaró que no tiene «ninguna intención» de hacer «cambios sustanciales» en su equipo, a partir del próximo otoño. En términos similares se expresó el pasado mes de junio, en una charla informal con periodistas en el Monte do Gozo, con motivo de la fiesta del PP de Galicia. Ya entonces dijo que sus planes no contemplan novedades para el próximo curso político. Su punto de referencia es el congreso nacional del partido, que se celebró apenas hace unos meses -en octubre del 2004- y donde fueron elegidos los miembros del comité ejecutivo que después designaron a Acebes y Zaplana. También explicó que la única novedad en su política de oposición, a partir del próximo otoño, consistirá en abundar en la presentación de propuestas, para ofrecer a los españoles «un proyecto político en el que puedan confiar y que, por tanto, puedan votar y, consiguientemente, podamos ganar las próximas elecciones». A quien pide Rajoy un cambio es al Gobierno socialista. El líder del PP anunció que mantendrá su actitud crítica con la política antiterrorista de Zapatero, al que responsabilizó de que ETA haya vuelto a tener protagonismo.