Crónica | Condena para el homicida de Valdepeñas Gustavo Romero mató a dos jóvenes en 1993 y cinco años después volvió a matar. Ayer fue condenado a 113 años de prisión
21 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Me pondría en el lugar de Ángel y Sara si pudiera». Las disculpas y el supuesto arrepentimiento del asesino de Valdepeñas -que envió cartas pidiendo perdón a las familias de sus víctimas- no le han servido para evitar una condena de 113 años de prisión por el asesinato de una pareja de novios y una joven en la localidad manchega. La Audiencia de Ciudad Real considera probado en su sentencia que Gustavo Romero, de 33 años, mató, el 18 de junio de 1993, a Ángel Ibáñez y Sara Dotor, después de abusar de la chica. El criminal, que en esa fecha estaba casado y esperaba a su segundo hijo, obligó a la pareja, a punta de navaja, a acompañarle a un lugar apartado. Una vez allí, apuñaló varias veces a ambos, además de desnudar y realizar tocamientos a la chica antes de acuchillarla. Tras el crimen, por el que ha sido condenado a 76 años, su autor decidió huir y se marchó cinco años a Canarias. Pasado ese tiempo, decidió regresar al pueblo, donde volvió a matar. En esa ocasión, el 28 de junio de 1998, su víctima fue Rosana Maroto, una estudiante de Historia del Arte de 21 años, a la que, según aparece en el auto judicial, atropelló mientras la joven paseaba en bicicleta. Después, Romero llevó a la chica a un paraje deshabitado, donde la violó y estranguló, para, acto seguido, arrojar su cadáver a un pozo. El asesino reconoció este delito -durante el juicio contó con total frialdad cómo lo había cometido-, tras ser detenido por el primero. También a la madre de Rosana le envió una carta en la que pedía perdón y deseaba ser él el muerto en lugar de la joven. «Todavía estas a tiempo», fue la respuesta de la madre. Los familiares de las víctimas temen que la salida de prisión del criminal se produzca en sólo 15 años.