De Gerardo a Gerardo y tiro otra vez

Joaquín Merino MADRID

ESPAÑA

Crítica | Gastronomía COMER EN ESPAÑA: Colonial Norte El centro de ocio Príncipe Pío es un moll de dimensiones mayúsculas instalado en la antigua Estación del Norte, y con un restaurante de postín, Colonial Norte

31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Pobre estación mía, tan cargada para mi de recuerdos personales, desde el arranque de mis ilusionados veraneos infantiles, entre nubes de vapor de las locomotoras, camino de San Sebastián, hasta el despegue estacional de mi mujer, niños, pato, hámster y demás familia rumbo a Vilagarcía para disfrutar ellos de los saludables y larguísimos veraneos de entonces; anclado yo en el andén, jovencísimo paterfamilias y rodríguez incipiente, diciéndome todos adiós desde las ventanillas con la manita, el alita o la patita correspondiente. Y recuerdos también de la fase postrera, cuando ya sólo salían trenes para Galicia y la estación, intuyendo acaso su destino, mostraba a los últimos viajeros su faz más romántica, melancólica, nostálgica. Por eso me resistí tanto a conocer el nuevo Centro allí brotado, tan yanqui él, tan aeropuerto él, en el que veo, cuando al fin tomo la sublime decisión de visitarlo, las mismas marcas de siempre, las fábricas de comida basura y el divertimento encomendado, por ejemplo, a la cafetería nº 9.001 de Starbucks, cuyo líder, Howard Schultz, proscribe el alcohol y el tabaco pero ofrece a sus clientes toda la compasión del mundo, como el mismísimo presidente Bush. Menos mal que hasta allí ha llegado también el fabuloso Gerardo Oter que abrió hace 33 años una taberna en Don Ramón de la Cruz, Madrid y sobre esa piedra edificó su tremendo imperio lúdico, cuyo último bastión (hasta ahora) es Colonial Norte (Paseo de la Florida, s/n, tno. 915 401 848), complejo que se asienta sin reparar en gastos en el cogollo central del viejo edificio. El solícito sumiller José Antonio Medina, que detentaba el mando el día de mi visita, me dice que la inauguración fue el 25 de noviembre de 2004, aunque la celebración oficial no ha tenido lugar todavía: será el próximo 13 de abril. Y bien, ¿qué encontramos en Colonial Norte? Ante todo, una tienda en la planta baja, entrando por el frontispicio principal, por la que penetramos. Enseguida, un rutilante ascensor que nos conduce a las plantas superiores. En la alta deslumbra la elegantísima discoteca, con audaz iluminación e interiorismo, muchos cócteles y asientos cómodos, que abre todas las noches y hasta las cuatro de la mañana. Y en la intermedia, o sea, el entresuelo de antiguamente, los comedores, decorados en estilo colonial por Carlos Mayoral, con un patio interior, que es el restaurante principal, y varias estancias, que son los privados. Total: 200 comensales. Buena carta de vinos, con 120 referencias, entre las que elegimos el Jaros crianza, un Ribera del Duero recomendado por el sumiller, carnoso en boca y que entraba cual cordón de seda acompañando el logradísimo tronco de venado confitado con manzana verde, a 18 euros. El chef Francisco Sarabia incluye también en la carta unos sabrosos huevos de corral sobre hongos e ibérico, a 16, o, entre múltiples opciones, unas impecables delicias de merluza a la romana con pimientos asados. Y llegamos a la sobremesa con una sensación de sosiego y bienestar¿