Asociaciones contra la violencia de género y partidos critican el símil y lo califican de frívolo Mas amenaza con otra moción de censura y ofrece a ERC cambiar el mapa político
06 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, aseguró ayer que su Gobierno se siente «como una mujer maltratada» ante los ataques de la oposición. Con este símil -«frívolo», según la red feminista contra la violencia de género; «desafortunado», según la asociación de Mujeres Progresistas-, el jefe del Ejecutivo catalán pretendía dar a entender que está siendo injustamente tratado por una parte por CiU, que le ha presentado una querella por injurias y calumnias a raíz de su polémica mención al cobro de comisiones ilegales, y, por otra, por el PP, que le obligará a enfrentarse a una moción de censura en el Parlamento catalán ante la grave crisis política generada tras los sucesos del Carmel. Maragall aseguró que su principal preocupación son «los vectores fundamentales que hacen referencia a mujeres, jóvenes y sus vicisitudes» y que, por lo tanto, no se dejará arredrar. En un acto en el Palau de Pedralbes de la capital catalana, organizado por el Institut Català de la Dona para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, insistió en que, al margen de las discusiones tan «enojosas» del día a día, «se tiene que avanzar». Y prometió que el Gobierno tripartito, da la «garantía de que ninguna obra se parará». El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, señaló que las declaraciones de Maragall suponen «un error», que no es «digno» de un presidente de la Generalitat ni de un dirigente socialista. Incidió en que, con sus palabras, ha ofendido a todas las víctimas de la violencia de género. «La comparación es, cuando menos, desafortunada y muy desgraciada», aseveró. «No está a la altura» El líder de CiU, Artur Mas, también consideró desafortunada la comparación y que Maragall se presente «como una víctima». Mas anunció que si no se rectifican las insinuaciones de corrupción que el presidente catalán vertió contra su partido seguirá los pasos del PP y planteará una moción de censura «con el objetivo de cambiar el mapa político catalán y a un presidente que no está a la altura». Para que esa moción prosperara, CiU requeriría el apoyo de los republicanos de Esquerra. Y a ellos se dirigió Mas al solicitarles que tomen conciencia de que pueden alcanzarse «fórmulas alternativas al Gobierno que devuelvan la calma y la serenidad a Cataluña y que dibuje los caminos que de verdad necesita». Su llamamiento llega un día después de que el propio Josep Lluís Carod Rovira anunciara que, pese a creer que Maragall se «tiró a la piscina» con su insinuación, continuará apoyando al Ejecutivo tripartito que en su día propició. El presidente de CiU hizo además al jefe del Ejecutivo catalán responsable único del bloqueo sufrido por las negociaciones sobre el nuevo Estatuto. Un bloqueo con el que, según él, tanto Mariano Rajoy como José Luis Rodríguez Zapatero se están «frotando las manos». El primero porque tiene la oportunidad de «dar puñetazos al PSOE» y «enterrar» la reforma. El segundo porque va a conseguir «matar dos pájaros de un tiro: tiene al PSC cogido por el cuello -dijo- y se salva de tener que cumplir su compromiso de aprobar el Estatuto que salga del Parlamento de Cataluña». Así, Mas se exculpó de cualquier responsabilidad en la paralización del Estatuto y se ofreció como garante de que saldrá adelante. «Soy consciente de que este reto es hoy más difícil que nunca -aseguró- pero si no se aprueba no será por ninguna rabieta de CiU, sino porque no tiene los contenidos que debe tener».