Detenidos ocho chinos que podían llegar a hacer un millón y medio de copias al mes En la operación ha sido incautado material valorado por los peritos en 909.550 euros
18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a policía y la Guardia Civil han desmantelado en Madrid lo que consideran la mayor banda que actuaba en España dedicada a piraterar CD y DVD. En la operación han resultado detenidos siete ciudadanos de nacionalidad china y han sido incautado material valorado en 909.550 euros. Según los datos aportados por los cuerpos policiales y la Sociedad General de Autores, la capacidad para la reproducción ilegal de este grupo podía llegar a un millón y medio de copias al mes. Las investigaciones que han llevado a esta operación se iniciaron hace más de un año y culminaron el jueves, cuando los agentes practicaron las detenciones, entre ellas la del supuesto cabecilla de la banda, Mengyong C., y los registros de las tres viviendas que ocupaban los intengrantes de la red, ubicadas en las calles Narváez 72 y Manuel Nogueiro, de Madrid, y en un chalet de la calle de Antonio Cánovas del Castillo, en Leganés. En el último inmueble ha sido intervenido importante material para la reproducción ilegal de música y cine: 18 torres duplicadoras de CD y DVD (con capacidad para grabar 85 CD a la vez) con 161 máquinas, 5 fotocopiadoras de color, 81 paquetes de toner, 2 CPU, 54.334 discos de música, 1.572 películas, 22.800 soportes vírgenes, una guillotina industrial, un sello de la organización, 55.000 fundas plásticas, miles de carátulas y 2.225 euros en metálico. Los responsables de esta banda ya tenían experiencia en estas lides, pues habían sido detenidos en otras ocasiones por hechos similares. Por esta razón, sus medidas de seguridad y movilidad geográfica han dificultado sobremanera su localización. Las investigaciones policiales se iniciaron en marzo del pasado año, cuando se detectó la presencia en Seseña (Toledo) de un grupo de ciudadanos chinos dedicados a la duplicación industrial y distribución al por mayor de material audio-visual. Los agentes conocieron que el laboratorio de grabación se trasladó hasta Parla, pero cuando tuvieron sospechas de que la policía estaba tras ellos, los piratas audiovisuales abandonaron las viviendas rápidamente. Pero el consumo excesivo de luz de los inquilinos, el trasiego de personas siempre con mochilas cargadas y el hallazgo de restos de productos de grabación en la basura permitieron concocer la existencia de los tres nuevos pisos donde trabajaban.