El derrumbre de una pasarela en un edificio de Getafe afecta a 24 inquilinos

La Voz EFE | MADRID

ESPAÑA

EFE

Diez de ellos fueron alojados en hoteles y los 14 restantes optaron por irse con familiares «Son pisos de 50 años, deteriorados, que los dueños no arrreglan», dice una de las vecinas

06 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Veinticuatro personas se vieron afectadas por el derrumbe de una pasarela de una corrala ocurrido ayer en Getafe, según informaron fuentes municipales, que precisaron que diez vecinos fueron ya alojados en hoteles y los 14 restantes optaron por irse con familiares. El suceso ocurrió hacia las 10.30 horas en el inmueble situado en el número 7 del paseo de Alonso de Mendoza, en el barrio de La Alhóndiga, cuando, por causas que se desconocen, «se ha derrumbado una de las pasarelas de acceso a la segunda planta de este edificio antiguo, con forma de corrala, que consta de un patio interior», explicó el concejal de Seguridad, David Lucas. La pasarela, continuó el edil, «cayó sobre el primer piso dejando incomunicada la planta baja del inmueble, lo que hizo que algunas personas tuvieran que ser salir por las ventanas con ayuda de los Bomberos de la Comunidad de Madrid». Según informó un portavoz de Emergencias 112, las dos dotaciones de Bomberos desplazadas al lugar desalojaron a un total de 18 personas, 14 de las cuales abandonaron el inmueble por la escalera y las cuatro restantes, entre ellas un varón de 59 años que se encontraba convaleciente de una operación, tuvieron que ser rescatadas, con ayuda de autoescalas, por la fachada. Los técnicos municipales desplazados al lugar decidieron apuntalar parte del interior del edificio «para no correr riesgos», tras lo que realizarán un estudio sobre el estado de este antiguo, y ahora «muy deteriorado», inmueble. El Ayuntamiento de Getafe, cuyo alcalde, Pedro Castro, y varios concejales se personaron en el lugar, habilitó un servicio de comedor en un restaurante del municipio para los 24 afectados, pertenecientes a nueve familias. Una de las vecinas que ha tenido que desalojar su casa explicó que cuando ocurrió el derrumbe se llevó «un susto tremendo porque empezaron a caer cascotes», al tiempo que recordó que el pasado invierno «ya se cayó otra parte de arriba, pero hoy ha sido toda la galería». En este edificio los vecinos viven en régimen de alquiler y, según esta afectada, «son pisos de unos 50 años, muy deteriorados, que se encuentran muy mal y que los dueños no arreglan».