El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, describió ayer como «realmente peligrosa para los intereses nacionales» la política exterior del Gobierno de José María Aznar en su última etapa, en la que apoyó los planteamientos más agresivos de Estados Unidos, en concreto la doctrina del ataque preventivo que derivó en la invasión de Irak. Justificó el drástico giro que Rodríguez Zapatero imprimió a la acción diplomática por el «compromiso democrático (del PSOE) con los ciudadanos» y por la necesidad de devolver a España al corazón de Europa. «Era urgente actuar y lo hemos hecho», señaló. Malentendidos Entre los principales desafíos de la futura acción exterior, destacó las relaciones con Estados Unidos, país con el que reconoció que «no ha existido una relación extraordinaria» desde la llegada de los socialistas al poder. Atribuyó esa situación a la retirada de Irak -que defendió- y a «una serie de malentendidos», que no detalló. Manifestó que el vínculo trasatlántico «tiene que reforzarse» y que el Gobierno hará todo lo posible para que su relación con la superpotencia sea «de respeto» y «comprensión mutua». Explicó que, más allá de la relación bilateral, el núcleo de ese vínculo estratégico debe ser coordinado desde Bruselas.