Zapatero recuerda a EE.UU. que mantendrá su decisión sobre Irak

La Voz R. N. | MADRID / BUDAPEST

ESPAÑA

Asiste a la Cumbre de Líderes Progresistas que se celebra en Hungría Bono se reúne con el embajador norteamericano y da por zanjada la polémica del desfile

15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«No voy a cambiar mis convicciones ni mis decisiones sobre la guerra de Irak». José Luis Rodríguez Zapatero respondió así a la protesta del embajador de Estados Unidos, George Argyros, que justificó su ausencia el pasado domingo del desfile de la Fiesta Nacional por el desplante que el presidente del Gobierno hizo el año anterior a la bandera norteamericana, ante la que permaneció sentado. El presidente del Ejecutivo terció desde Budapest -donde asiste a la Cumbre de Líderes Progresistas- en la disputa abierta sobre la ausencia del embajador norteamericano a los actos de la Fiesta Nacional a pesar de que aseguró no querer comentar las explicaciones de Argyros ni valorar «si determinados métodos son los más diplomáticos o no». El jefe de la delegación diplomática estadounidense había dejado claro la víspera que no acudió al desfile por la «decepción» que sufrió el año anterior por la actitud del entonces líder de la oposición, quien no rindió honores a la bandera de las barras y estrellas en protesta por la guerra de Irak. El presidente español respondió al embajador que «no voy a cambiar mis convicciones y mis decisiones sobre Irak porque son un compromiso que tengo con la ciudadanía y lo voy a mantener». Zapatero, además, no dio a entender muestras de arrepentimiento por aquella actitud y aseguró que «el tiempo ha dado la razón a los que hemos mantenido determinadas posturas sobre la inconveniencia de la guerra en Irak». Pese a la polémica surgida, el dirigente español sigue viendo a Estados Unidos «como aliado», dado que comparten «muchos compromisos recíprocos en el orden bilateral». «Agua pasada» Entre tanto en Madrid, el ministro de Defensa, José Bono, intentaba reconducir las relaciones con la embajada estadounidense y se reunía con su titular en un desayuno de trabajo. Fuentes de ambas partes aseguraron que el encuentro fue «muy cordial» y tanto Bono como Argyros consideraron «agua pasada» la polémica y convinieron no repetir algunos «excesos verbales» para no enturbiar las buenas relaciones entre España y EE.UU. Según el ministro, lo importante es centrarse en la colaboración para el futuro de Afganistán y en el trabajo que pueda hacerse en Irak bajo la cobertura de la resolución 1546 de la ONU. La vicepresidenta primera del Gobierno tampoco quiso abundar en la polémica y prefirió aludir al «futuro» que, recalcó, comparten ambos países. «España y Estados Unidos -precisó- comparten algo más que intereses. Ambos defendemos la democracia y la libertad. Nos une el pasado y, sobre todo, el futuro».