Rajoy endurece su discurso con vistas al próximo congreso del PP

Magis Iglesias MADRID

ESPAÑA

JOSÉ HUESCA

La estrategia fue preparada en una reunión en Tordesillas con el núcleo del partido Los líderes territoriales presionan para cambiar la actual línea continuista.

19 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Mariano Rajoy quiere presentarse ante el XV congreso del PP como el líder capaz de llevar a su partido al poder, administrador y depositario de un proyecto político todavía válido y capaz de hacerse cargo del país si fracasa el actual Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Para alcanzar este objetivo, el secretario general de los populares ha endurecido su discurso de oposición y se presenta como la única alternativa viable de Gobierno y referente para los españoles en política económica, territorial y de inmigración. La bronca en la comisión del 11-M y su actitud tras la entrevista con el presidente del Gobierno en La Moncloa son las primeras muestras de esta nueva etapa. La estrategia fue meticulosamente preparada en el Parador Nacional de Tordesillas (Valladolid), donde el secretario general convocó el primer fin de semana de septiembre a los habituales miembros de la reunión de maitines . Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Pío García-Escudero, Jaime Mayor, Javier Arenas y Josep Piqué, reflexionaron y debatieron largamente sobre el método más adecuado para ganar el congreso y conservar la confianza de sus nueve millones de votantes. Estabilidad La cúpula del partido resolvió que la mayoría de los ciudadanos sigue pensando que «circunstancias excepcionales» llevaron al PP a la oposición, pero sigue siendo referente de estabilidad en muchos terrenos. Como consecuencia del análisis de Tordesillas, el PP se propone afrontar esta legislatura en condiciones similares a las que vivió en el periodo 1993/1996 cuando, con José María Aznar a la cabeza y Rodrigo Rato como ariete parlamentario, se presentaba más como alternativa de gobierno que como partido meramente de oposición. «Tenemos claro que nuestro proyecto político tiene recorrido todavía y debemos actualizarlo de forma constante para demostrar que, en cualquier momento, el PP está preparado para gobernar otra vez», resume uno de los protagonistas la conclusión del debate, en el que se perfilaron dos líneas diferenciadas: por una parte, un grupo de dirigentes, en su mayoría con cargos territoriales, son partidarios de pasar página y modular muchos de los planteamientos que hasta ahora defendía el partido. Son, sobre todo, partidarios de acentuar el giro en la política territorial. Sin embargo, en la cúpula del partido se mantienen en puestos de relevancia y cargos de gran influencia y decisión, los más acérrimos defensores de conservar planteamientos y políticas acuñadas por Aznar en los últimos años.