Crónica | Un programa pionero La Audiencia de Alicante comenzó esta semana un programa pionero en España dirigido a agresores condenados por violencia doméstica, pero que no redime la pena
21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Diez hombres de entre 30 y 40 años iniciaron esta semana en el Palacio de Justicia de Alicante el programa de reeducación de maltratadores que se aplica en esta provincia de modo pionero en España, y cuyas sesiones continuarán a lo largo de otros cuatro días en septiembre y diciembre de este año. El presidente de la Audiencia de Alicante, Vicente Magro, consideró un éxito el nivel de asistencia al programa, al que acudieron los citados y que se desarrolló con calma y prudencia. Magro explicó que los asistentes han sido condenados por maltrato por primera vez y que, de acuerdo con el artículo 83 del Código Penal, se les ha suspendido la pena de manera condicionada, aunque si reinciden se les enviará a prisión por ese nuevo acto y por el que ya han sido condenados anteriormente. A la sesión tuvieron acceso los medios de comunicación, lo que levantó las críticas de alguno de los asistentes, quienes recibieron un cuestionario mientras un funcionario hacía constar su participación. «Maltrato a mi mujer física y psicológicamente desde hace ocho años y sin ningún motivo. Soy un enfermo y no quiero vivir así». Así se expresaba R. P. G., de 37 años, en declaraciones efectuadas al diario El País. Todos, a excepción de R. P. G., alegaron un mismo argumento: no sólo no se reconocieron maltratadores, sino que culparon a sus parejas de provocarles para que fuera agredidas. Vicente Magro, tras matizar que la asistencia a este programa no quita la pena a los maltratadores, adelantó que la Audiencia de Castellón pretende poner en marcha después del próximo verano este mismo protocolo, que también han solicitado las audiencias de Gerona y Palma de Mallorca, esta última el jueves, señaló. Anunció que la Audiencia ha remitido a los jueces de instrucción el protocolo con las fechas del año que viene, pues, según indicó, algunos maltratadores se están conformando con la pena que pide el fiscal, por lo que estos casos no llegan a verse en el juzgado de lo Penal. «Me imagino que -los maltratadores- tendrán sus reticencias, pero hay que intentar convencerles de que en esto no importa cómo se empieza, sino cómo se acaba», pues «nadie reconoce su culpa, pero intento trasladarles que analicen el tiempo pasado aquí para ver si le sacan provecho», manifestó. El primero de los ponentes, el psicólogo y criminólogo Carmelo Hernández, informó de que los dos únicos participantes en hacer uso de la palabra se han presentado como víctimas y expusieron que «la situación que les ha llevado a estar aquí ha sido propiciada por la otra parte». «Somos absolutamente contrarios a la violencia contra la mujer, pero esto es positivo porque han sacado sus fantasmas, en una catarsis», añadió Hernández, quien felicitó a un maltratador por reconocer ante sus compañeros haber agredido a su esposa. El número de participantes en intervenir aumentó en la segunda ponencia, durante la cual los maltratadores expresaron que en la violencia doméstica no hay sólo una verdad, o se quejaron por las dificultades para ver a sus hijos, entre otros comentarios, Otro de los ponentes, el sociólogo José Manuel López, explicó a los participantes qué actitudes pueden adoptar la víctima del maltrato. Por su parte, el médico forense Salvador Giner comentó a los asistentes, a partir de fotografías de mujeres maltratadas, las complicaciones de todo tipo que pueden surgir por agredir a alguien.