El ex presidente comienza un gira en la que será galardonado como «líder mundial» y recibido por el gobernador Arnold Schwarzenegger y el presidente George W. Bush
14 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Aznar ha vuelto a Estados Unidos. La historia del ex presidente se cuenta por viajes a la tierra de su amigo George W. Bush. El escándalo de las torturas de soldados norteamericanos a presos iraquíes y la difícil situación de la Administración estadounidense no han evitado que el presidente de la fundación FAES mantenga su agenda, pese al malestar que ello ha creado en algunos sectores del PP más preocupados en sacar adelante el papelón de las próximas elecciones europeas. Aznar, que ayer llegó a Los Ángeles, recibirá hoy en la Universidad de Chapman la «Medalla al Líder Mundial», y luego será recibido por el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. El martes, en Washington, el ex presidente español será recibido por su amigo Bush y, a falta de confirmación oficial, por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en el ojo del huracán desde que se destapó el escándalo de las torturas. Ayer, tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, no quiso emitir su la opinión del Ejecutivo sobre las características y los objetivos del viaje. «Cada uno puede sacar sus conclusiones», sugirió De la Vega, que explicó que la semana pasada el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, «dio instrucciones para que se facilitasen» a José María Aznar «todo tipo de medios humanos, materiales y técnicos de los que se disponen en este tipo de viajes». Sí opinó sobre la expedición el portavoz parlamentario de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, para pedirle que tras su apoyo «personal e incondicional» a la política de Bush en Irak, le deje claro el «rechazo» y la «indignación» de la sociedad y el Parlamento español. En opinión del portavoz catalán, el viaje a Estados Unidos del ex presidente del Gobierno es «un mal favor, uno más, que hace Aznar a su partido y a su sucesor, hoy jefe de la oposición».