La orden de despegue de la unidad de militares españoles fue retrasada cuatro horas El PSOE insiste en que Trillo sabía que no tenían nada que oponer al relevo transitorio
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Primero, sí; luego, esperar; después, no; y al final, otra vez sí. Tras un día de incertidumbres, versiones contradictorias desde fuentes oficiales, órdenes y contraórdenes, el Ministerio de Defensa dio luz verde al inicio del relevo de las tropas españolas en Irak, después de haber abortado la operación cuatro horas antes alegando «motivos técnicos». Unos problemas que, al final, se demostró que eran políticos: el propio presidente en funciones, José María Aznar, dio la orden de bloquear el envío de militares de refresco para presionar al PSOE y lograr así su propósito de arrancar al futuro jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, una carta con el compromiso de mantener la presencia española en el país ocupado, al menos, hasta finales de junio, tal y como prometió en campaña electoral. Finalmente, la misiva llegó a Defensa a las 17:20 horas y Aznar autorizó la operación. La decisión de la Moncloa se conoció a primera hora de la tarde. El Gobierno suspendió el traslado sin avisar siquiera del porqué del aplazamiento a los mandos militares del contingente. Los motores estaban encendidos y maletas y petates ya estaban en las bodegas del aparato. Los 160 soldados de la unidad de apoyo logístico INSE III, que se aprestaban a abordar un avión de Air Europa rumbo a Irak para relevar a sus compañeros, se despedían de sus familiares en las instalaciones del aeropuerto civil de Zaragoza. Poco después de las 13:30 horas, menos de una hora y 40 minutos antes del despegue, llegaron las dos órdenes desde el Mando Logístico de Valencia: primero, «suspender el embarque»; media hora después, «suspender el viaje hasta nueva orden». Durante los primeros momentos, el Ministerio de Defensa no dio muchas explicaciones del inopinado aplazamiento, más allá de anunciar que también el vuelo que hoy tenía que traer de regreso a casa a los 205 soldados procedentes de Burgos y Valladolid, y que están ahora en Irak, había sido suspendido. Primero, fuentes del departamento aseguraron que se trataba de una «demora por motivos técnicos». Luego, «ambos vuelos están pospuestos hasta nueva orden». Riada de versiones Portavoces de la Moncloa se unieron a la riada de versiones contradictorias y precisaron poco después que los «problemas técnicos» eran sobre «aspectos del despliegue de las tropas» y no referidos al viaje. Al final, poco antes de las 18:00 horas, el ministerio que todavía dirige Federico Trillo anunció que la «operación de rotación» volvía a ponerse en marcha. Y sería dos horas después, a las 20:00, cuando se hace pública la clave del extraño aplazamiento: el Gobierno esperaba la carta de Zapatero. Una misiva, informaron fuentes del Ejecutivo, que llegó al palacio de la Moncloa sobre las 17.20 horas. En la carta, siempre según Defensa, el secretario general del PSOE se comprometió por escrito a mantener las operaciones de relevo de tropas según lo previsto. La versión del Partido Socialista fue bien diferente: «Si hoy ha habido un bloqueo es porque lo ha querido el presidente del Gobierno, ya que Aznar sabía sobradamente que Rodríguez Zapatero no tenía ningún problema con el relevo, pero que, en cualquier caso, la decisión sobre el envío de tropas de refresco es una decisión que compete exclusivamente al Ejecutivo en funciones». El PSOE insistió en que desde el pasado miércoles Trillo, a través de una nota verbal remitida por el futuro ministro de Defensa José Bono, sabía que el PSOE no «tiene nada que oponer al relevo rotatorio previsto».