Reportaje | Otro gran museo para la capital El Lázaro Galdiano, ubicado en la residencia del coleccionista, abre tras una larga reforma con 13.000 obras
29 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Un visitante abandona el Museo Lázaro Galdiano -que reúne en un palacete madrileño las 13.000 obras de arte que legó al Estado español, a su muerte en 1947, el ilustre coleccionista-, no sin antes preguntar ingenuamente al encargado de taquilla si el prohombre sigue viviendo en el edificio. Este tipo de escenas eran habituales antes de la ambiciosa reforma que ha mantenido cerrada la institución (calle Serrano, 122) desde el 2000 hasta el pasado día 13, según asegura la conservadora jefe Carmen Espinosa. A pesar de que donó la tercera pinacoteca más importante de la capital, nadie se acordaba ya de este navarro enamorado del arte. «El suyo fue un legado sin igual. El público debe conocer a la persona que reunió las piezas», explica Espinosa. Por eso, la reordenación del museo ha convertido a Lázaro Galdiano (1862- 1947) en el hilo conductor de la visita, trufando las salas de fotografías, reseñas biográficas y explicaciones sobre los motivos que le empujaron a adquirir cada obra. «Queremos que la gente le ponga cara», añade la conservadora. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha invertido 8,7 millones de euros en poner a tono el museo. La colección más personal de Madrid, formada por las adquisiciones de su propietario y ubicada en las habitaciones donde pasó sus días, cuenta con un conjunto goyesco de primer orden, lienzos de El Bosco, Murillo y Velázquez, piezas de las principales escuelas pictóricas europeas y una selección de artes decorativas desde la era precristiana hasta el siglo XX. Criterios museográficos «Desde el año 1996, el museo no reunía los requisitos mínimos para un servicio público. Había goteras, la instalación eléctrica databa de 1909 y el criterio de las salas estaba anclado en los años cincuenta ...», indican fuentes de la fundación Lázaro Galdiano. La ambiciosa reforma ha comprendido la restauración del palacete Parque Florido, el inmueble de estilo plateresco que alberga la exposición, y la reordenación de la colección de acuerdo a los últimos criterios museográficos. El resultado es un cambio radical, que ha permitido que unas salas que, hace cinco años, contabilizaban 20.000 visitantes anuales, recibieran a 1.500 personas el fin de semana siguiente a su reapertura. La innovadora puesta en escena del museo explica esta afluencia masiva. La primera planta efectúa un acercamiento psicológico a la figura de Lázaro a través de un puñado de salas dedicadas a reseñar su biografía, explicar su afán de compensar la crisis del 98 recopilando glorias artísticas de los años del Imperio y, reconocer, en un apartado dedicado a las falsificaciones -como, por ejemplo, unos esmaltes del joyero Fabergé adquiridos a precio de piezas bizantinas-, que incluso al magno coleccionista le tomaron alguna vez el pelo. La segunda planta conserva los frescos del techo, molduras y columnas que decoraron las estancias nobles del palecete. Traza un recorrido por la Historia del Arte español, desde el primitivo Tríptico de la Adoración de los pastores, del Maestro de Ávila, hasta lienzos de Murillo, Ribera, Velázquez o la joya dieciochesca La Tienda, de Luis Paret. Mención aparte merece el Gabinete de Goya, que alberga en el fue tocador de la esposa de Lázaro las pinturas El Aquelarre y El Conjuro, además de una primera edición de Caprichos. Alrededor de los bronces, cristales, relojes y aparadores europeos expuestos en la tercera planta, cuelgan lienzos de maestros italianos como Tiépolo y Magnasco, retratos del siglo XVII inglés, encabezados por Lady Sondes, de Sir Joshua Reynols, y el célebre cuadro San Juan Bautista, de El Bosco, una de las obras más valiosas del museo. El horario del Museo Lázaro Galdiano (Calle Serrano, 122) es de 10:00 a 16:30 horas. Cierra los martes. La entrada cuesta 4 euros.