Tregua-trampa

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

18 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

En Ferraz sabían que se preparaba alguna maniobra del adversario como respuesta a la favorable evolución de las encuestas en los últimos días. El incómodo debate de la guerra de Irak, la chulería de Trillo y Cascos, o la negativa de Rajoy a debatir con Zapatero estaban dibujando un panorama que favorecía la movilización del electorado progresista. Temía el equipo de Zapatero que el Gobierno manejara información secreta del encuentro ETA-Carod, pero no esperaban una jugada de los etarras que favoreciera los intereses de Rajoy. El valor de ETA Si la banda está acorralada y diezmada, si su credibilidad está por los suelos, sólo cabe explicar en clave electoral el regocijo que ha causado en las filas del PP su anuncio de tregua «a la carta». Zapatero, sometido a todo tipo de pruebas, está forjando su liderazgo a base de fortaleza y templanza. Un efecto positivo, que Aznar se guardará de señalar, es la vacuna que supone este episodio para cualquier veleidad violenta del nacionalismo. Hoy, la mayoría de los catalanes, incluidos los de ERC, se sienten ofendidos por ETA. ?l tripartito sigue Para superar la trampa de los terroristas, las fuerzas democráticas no deberían perder ni un minuto en disquisiciones sobre la tregua. En cuanto a Carod, el electorado no le va a hacer un monumento, e incluso sus compañeros de ERC desecharán reponerlo como conseller en cap después del 14-M. Maragall ha reiterado su propósito de mantener su gobierno de izquierda en Cataluña, comprometido con un interesante programa de reformas. Las vallas que colgará el PP representan una España sin fronteras autonómicas, la España unitaria.