EL MERCADO DE LA CORTE
13 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La ciencia, como la eficacia, el conocimiento y el afán de progreso son loables, merecen el aliento de la sociedad. Desde luego que EE. UU. usó la bomba atómica para exterminar al pueblo japonés, y Hitler manipuló a sus mejores científicos con fines xenófobos. Eso sólo demuestra que la ciencia va por delante de la ética, y que ésta depende de las sociedades y, más concretamente, de sus dirigentes. La clonación de embriones para fines médicos debería de ser incentivada por los gobiernos, como ha hecho Chaves en Andalucía. Las tres damas A los electores les ha entrado la risa floja con la campaña del 14-M. Los de un lado celebran con regocijo la campaña de zetapé, porque les parece un esperpento. Los del otro se tiran por los suelos al ver a Rajoy, Costa y Oreja con gafas tridimensionales. La inauguración de obras que ni siquiera están a medias produce sonrojo, y más si el ministro Cascos se pone poético para ensalzar la adquisición de esculturas a la galería de su actual amor. Encima, el conjunto escultórico del nuevo Barajas se llama Las tres damas. Oportunísimo. Nos lo merecemos Llamazares tampoco se escapa, porque ha copiado literalmente el lema del PP en 1989, «Palabra». Bromas aparte, Zaplana sigue sin dar explicaciones sobre qué hará el Gobierno cuando tenga que relevar a las tropas españoles en Irak, allá por junio; y se escurre para no responder qué pintaba una periodista afín colaborando gratuitamente en el gabinete de prensa del Ministerio de Trabajo. Ahora, el PP también quiere retirar de la agenda política el plan Ibarretxe. Quizás los españoles no se merezcan algo mejor, pero esto es demasiado.