Carod le regala la mayoría a Rajoy

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

31 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«Señor Carod: acaba de regalarle a ETA lo que necesitaba en lo moral y al PP lo que necesitaba en lo electoral», ha escrito en La Vanguardia Eduardo Madina , el joven socialista vasco que perdió una pierna en un atentado terrorista. Buen resumen en una sola frase de las principales consecuencias del error Carod . Si acaso faltaría añadir que Carod se regaló a sí mismo el protagonismo que busca afanosamente y que le reportará beneficios electorales el 14 de marzo. Beneficios, sí. En contra de lo que se escribe, Esquerra subirá el 14-M. Quizá sin el error Carod -él solo reconoce error en la forma pero no en el fondo- Rajoy conseguiría mayoría absoluta por su cuenta y Esquerra pasaría de uno a tres diputados como reflejo en el Congreso de su ascensión en el Parlamento de Cataluña. Si eso era antes posible, ahora es más que probable. La ingenuidad y la vanidad personal de Carod al querer pasar a la historia en sólo 45 días de gobierno le beneficia a la corta al presentarse como víctima y plantear su campaña en clave de plebiscito. Pero también es un regalo al PP que Mariano Rajoy , que es persona educada, debería agradecer. Al fin y al cabo Rajoy «es el perfil que el PP necesita. La caricia después de la paliza de Aznar», como sostiene Ferrand Monegal en El Periódico . Ha sido la semana más dura en la historia de la Generalitat. Se abrió con la filtración interesada a Abc del encuentro ETA-Carod y se cerró con una sesión en la que Durán Lleida y Piqué acorralaron al político independentista: «¿Quién se ha creído que es usted? Es una vergüenza que se presente como víctima y vaya a un plebiscito sólo por interés electoral», le dijo Durán, y le disparó un misil dialéctico con daños colaterales para los que critican al gobierno por no haber detenido a los etarras: «¿Se imagina el descrédito internacional para Cataluña si detienen juntos a los dirigentes terroristas con el presidente en funciones de la Generalitat?». Ha sido una crisis no sólo catalana, sino española, porque implica además al gobierno de Madrid, a la Dirección del PSOE, a los servicios secretos e incluso ha interferido en la campaña electoral andaluza. Pero más allá de los personajes de primera fila del escenario (Carod, Maragall, Zapatero, Aznar, etc.), un hombre se ha revelado crucial para resolverla. Se llama Josep Montilla , cordobés, primer secretario de los socialistas catalanes, presidente de la Diputación de Barcelona. Según ha podido confirmar La Voz fue Montilla el que convenció a Maragall de que sólo la salida de Carod de la Generalitat podría restituir el crédito: «Si no sale Carod -le dijo- este gobierno estará muerto. Hacerlo como queráis, bruscamente o a la catalana, con sordina, pero debe salir inexcusablemente». Y después, sentado frente a Carod, le espetó: «Más vale que nos cuentes todo de lo de la reunión con ETA porque está grabada y te lo publicarán en fascículos». Carod palideció. No había informado a Maragall ni antes ni después del encuentro y tampoco a la dirección de su partido. Creyó que tomaba un riesgo para permitirle tener vida propia frente a Maragall pero que controlaría la crisis y le bastaría con poner su cargo a disposición del Presidente, al que había sido manifiestamente desleal. Había llegado a primer consejero y la realidad ahora, como le restregó en su cara un brillante Josep Piqué , pasará al Guiness por haber sido «el gobernante más breve del mundo». La dirección de los socialistas catalanes intenta ahora a su manera combatir el peligro de que Carod se convierta desde fuera en un Arzalluz catalán realimentado eficazmente por la polarización con el Partido Popular. Es un juego perverso: aunque resulte difícil comprender esto si no se conoce muy bien la política catalana, lo cierto es que Aznar, con sus ataques, ayudó al ascenso electoral de Carod, y ahora Carod, con su error, ayuda a la mayoría absoluta probable del PP. Basta un dato: según la encuesta interna del PSOE, Rajoy estaba hace 10 días tres puntos y medio por delante y hoy está a cinco. Montilla, candidato número uno por Barcelona el próximo 14 de marzo, acentuará sus críticas al Partido Popular en la campaña para romper el arco voltaico PP-Carod, al tiempo que criticará duramente el mesianismo y la irresponsabilidad de Carod con su actuación en la reunión unipersonal con ETA. Es una situación difícil pero se trata de combinar distancia crítica con esa actuación, al tiempo que Maragall deja entreabierta la puerta para un eventual regreso al gobierno en el futuro. Un difícil equilibrio en un país como el catalán, en el que la política siempre ha sido más sofisticada y al tiempo incomprendida en el resto de España. El gran esfuerzo de los socialistas, de los convergentes y del propio Josep Piqué esta orientado a evitar que Cataluña se parezca en el futuro políticamente al País Vasco. La imagen de la tensión permanente PP-PNV podría reproducirse con un equivalente PP-Esquerra y eso degradaría el clima político catalán. De la templanza que se le supone a Mariano Rajoy y del acierto de mantener a Piqué en la política catalana, donde contribuye a elevar el nivel, cabe esperar que ese peligro se neutralice. Entretanto, el malestar de la Central Nacional de Inteligencia es patente, pero no sólo por la utilización que se ha hecho del informe sobre la reunión ETA-Carod. Según informaciones que ha podido recabar La Voz, es muy posible que la CNI no hubiera detectado la reunión, sino que la hubiera conocido por sus topos en ETA y en Batasuna. Es evidente que la difusión de la información puede aportar y aporta réditos políticos, pero pone seriamente en peligro la integridad de los topos que están favoreciendo en los últimos meses éxitos policiales evidentes en la lucha contraterrorista.