Cascos se repliega a la sidrería

Tomás García REDACCIÓN

ESPAÑA

El «paso atrás» anunciado por Francisco Álvarez Cascos el miércoles tras 25 años en la vida pública fue desmenuzado ayer por los analistas e interpretado por los políticos con resultados dispares. Si bien una primera lectura permitió concluir que el ministro se había cortado definitivamente la coleta, diversas voces apuntan en otra dirección. El Abc aseguró ayer que Cascos no se va, sino que queda a disposición de Mariano Rajoy para lo que éste disponga, sin descartar una cartera ministerial. También el vicepresidente económico, Rodrigo Rato, coetáneo del asturiano y sobre quien recientemente se especuló acerca de un posible abandono de la política, apostó por la continuidad de Cascos: «Comprendo que las decisiones personales se tienen que tomar en su momento, pero lamento que no contemos en el Parlamento, aunque sé que lo vamos a hacer desde otros puestos y desde otras responsabilidades, con una persona de las calidades políticas y humanas de Paco Álvarez Cascos», afirmó ayer en Santiago, según informa Luis Villamor. El futuro del ministro, en cambio, no parece pasar por ningún puesto en un hipotético Ejecutivo de Rajoy. Sólo hay que escuchar el escueto mensaje de despedida que ayer envió este último, alejado de los encendidos elogios de la vieja guardia popular. El norte de Cascos es Asturias, la tierra desde la que a principios de los 80 comenzó la reconquista del centro derecha español. Para determinados lobbies conservadores del Principado, transformar al aún ministro en el Jovellanos del siglo XXI se ha convertido en una prioridad. El único obstáculo que deberá superar para situarse dentro de tres años en la carrera por la presidencia autonómica es el emponzoñado PP asturiano, en cuya dirección ha perdido el ministro todo el poder. Ni en la siempre fiel militancia gijonesa manda ahora Cascos. A favor del repliegue a territorio astur corren, en cambio, las grúas y las hormigoneras. Fomento deja comprometidas en Asturias obras por valor de 6.700 millones de euros (1.500 más que el Plan Galicia). Es el mayor currículum con el que puede llegar a las elecciones un candidato al que Fraga despidió ayer, según Serafín Lorenzo, con una de sus perlas: «Ha sido un gran secretario general, un gran ministro y ahora dejemos a los roedores que roan si pueden».