Los populares apoyan cambios en Madrid, Valencia, Galicia y Aragón que la dirección no comparte Las modificaciones en Cataluña causan tensiones entre los barones socialistas y Rodríguez Zapatero
04 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La fiebre de reformas estatutarias surgida en País Vasco y Cataluña ha abierto brechas internas en los partidos mayoritarios. Además de estas comunidades, Andalucía, Aragón, Valencia, Galicia y Madrid tienen sobre la mesa demandas de más autogobierno. La dirección del PSOE bendice todas, salvo la del lendakari, y la del PP ninguna. La cerrazón popular choca con el afán reformista de algunos dirigentes autonómicos. Entre los socialistas, la situación es inversa: la comprensión de la dirección suscita los recelos de varios barones. Rajoy hizo saber a sus colaboradores que nada de cambios, al menos ahora. El secretario general del PP no quiere que el plan Ibarretxe y la reforma catalana sean espitas que abran un nuevo período de tensión territorial. La negativa fue acatada y las reivindicaciones, hibernadas, pero no olvidadas. Lecciones de la historia La negativa tropieza, según dirigentes populares, con las lecciones de la historia: la oposición de AP y UCD a las demandas autonómicas de la transición pasaron costosa factura electoral que el PP tardó años en cancelar. Un ejemplo es el rechazo de centristas y aliancistas a que Andalucía accediera a la autonomía por la vía rápida, artículo 151 de la Constitución, y que dilucidó el referéndum de 1981. Desde entonces, gobiernan los socialistas. Esto no hace mella en la posición de Rajoy y la dirección avalada por Aznar, para frenar los aires reformistas de los populares de Madrid, Valencia, Galicia y Aragón. En Andalucía, se mueve en la indefinición. El presidente de la Junta, Manuel Chaves, propuso en el Parlamento autonómico debatir una reforma, con la creación de una agencia tributaria propia. La respuesta del PP más lógica sería oponerse, pero por ahora no hay posición final. El recuerdo de hace 23 años pesa. Los populares de Aragón participaron en una ponencia en su Parlamento para profundizar el autogobierno que acordó reclamar las competencias que permita la Constitución. El PP valenciano aboga por reformas para incorporar instituciones como la Academia de la Llengua y el Consell Consultiu. En Galicia, es conocida la reivindicación tranquila de Fraga, que, desde su reclamación de la ventanilla única, se ha posicionado por la transformación del Senado o la presencia en los órganos de decisión de la UE. Los populares de Madrid son partidarios de la división del territorio en circunscripciones electorales, medida que requiere la reforma estatutaria. Incluso el PP catalán se mostró dispuesto a participar en los debates sobre el nuevo Estatut. Cobertura a Maragall Tales aspiraciones fueron frenadas por la dirección. Rajoy dice que no existe una demanda mayoritaria de la ciudadanía. Una posición secundada por el Ejecutivo que reprocha al PSOE que introdujese el debate sólo para dar cobertura a Maragall. La dirección socialista, en cambio, da luz verde a las reformas siempre que no desborden el marco constitucional y tengan amplio consenso. La ejecutiva cree que estas condiciones se dan en las modificaciones planteadas, salvo en País Vasco. Opinión que no es compartida por algunos barones con Bono a la cabeza, quien ha hecho público su desacuerdo. Ibarra ha evitado, hasta el momento, un pronunciamiento tajante, pero su círculo más cercano no oculta la disconformidad. No es la única voz apagada, hay más, pero esperan al desenlace de las generales para hacerse oír o callar para siempre.