Protagonizó la debacle del PSOE post-felipista. Dimitió, siguió como diputado y ha presidido la comisión de Presupuestos. Ahora vuelve a ser candidato al Congreso
26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Joaquín Almunia hace balance de la era Aznar: -Ha utilizado su mayoría para ahogar todo atisbo de debate político, para limitar el pluralismo, para apropiarse de la Constitución (ha secuestrado la Constitución y todos los que no compartimos sus ideas políticas, según él, estamos en contra de la Constitución). Ha dado un giro muy negativo a la política exterior... Creo que se va dejando a España con muchos más problemas de los que tenía cuando llegó en el 96. -Sin embargo, Aznar se despide con bastante tranquilidad, si comparamos este tiempo con la última etapa del PSOE en el Gobierno. -Yo creo que Aznar será recordado en el futuro de una forma muy negativa. Tengo que reconocerle, eso sí, una tenacidad tremenda, se trata de un político que sabe diseñar sus propias estrategias y aplicarlas de una forma absolutamente disciplinada. Se vio en las últimas municipales y autonómicas, en que partiendo de una situación muy complicada consiguió movilizar a su electorado, que estaba desmoralizado y desorientado, y salvó los muebles. Y luego, pocas semanas después, fue el propio PSOE el que regaló a Aznar un final de legislatura más cómodo en términos electorales, porque la crisis de Tamayo y Sáez en Madrid creo que fue muy mal gestionada por el Partido Socialista. -El nombramiento de Rajoy, a diferencia de lo que ocurrió cuando Felipe González dejó la secretaria general del PSOE, parece haber sido un éxito... -Por ahora, Rajoy es un puro apéndice de Aznar. Rajoy no ha sucedido a Aznar, está como lo dibujan los guiñoles, en manos de Aznar, y se mueve cuando Aznar dice que se mueva y dice lo que Aznar quiere que diga. Habrá que ver lo que hace cuando se quede sólo en la pista. -¿Qué valoración hace del tripartito catalán? -La sucesión natural de un Gobierno de CiU era un Gobierno de izquierda liderado por el PSC. Y si ERC ha subido mucho, nadie puede imaginar que eso no se va a tener en cuenta en las fórmulas de Gobierno. Quienes intentan hacer continuamente paralelismos entre la situación política catalana y vasca se equivocan profundamente. A diferencia de Batasuna o de EA, con los que se le compara, ERC es un partido institucional, con vocación de Gobierno, que respeta las reglas de juego. En Cataluña hay casi un 85 por ciento que quiere más autogobierno y que se siente a sí mismo catalanista, cosa que no sucede en el País Vasco, donde la población está mucho más fracturada. Creo que la forma en que se está viendo desde la derecha española la situación en Cataluña es profundamente errónea y peligrosa. Cuando desde las posiciones de un nacionalista español conservador se prefiere que gobierne un nacionalista catalán como Artur Mas, que está dispuesto a firmar cualquier cosa, incluida la autodeterminación, antes de que gobierne un socialista... da que pensar. -Se están moviendo muchas cosas en el ámbito territorial. ¿Habrá que replantear el modelo autonómico? -El modelo autonómico es un modelo vivo, hay que estarlo negociando y construyendo cada día, como la propia realidad. ¿Por qué se pide una agencia tributaria desde Andalucía ahora o la pidió Zaplana hace unos años? Sencillamente porque las comunidades autónomas gestionan más impuestos, tienen mayor corresponsabilidad fiscal, y hay que preguntarse, ¿qué tipo de corresponsabilidad fiscal quiere usted que tengan si no entra siquiera a considerar si es mejor que dispongan de una agencia que recauda y gestiona sus propios impuestos? El mejor ejemplo de la necesidad de un Senado diferente al actual, territorialmente sólido, donde estén presentes las comunidades autónomas, es la situación que estamos viviendo. -¿Puede prosperar el plan Ibarretxe o no tiene futuro? -No tiene ningún futuro, porque se basa en un supuesto que es que lo que se aprueba en el Parlamento vasco tiene que ser respaldado por el Parlamento de Madrid obligatoriamente y sin poder entrar a discutirlo. Es un trágala. Otra cosa es si el nacionalismo vasco tiene futuro, y yo creo que es una fuerza extraordinariamente potente allí, que representa por lo menos a la mitad de la población vasca, y si se siguen cometiendo torpezas desde Madrid, dando la impresión de que Madrid no está dispuesto ni siquiera a escuchar los argumentos del nacionalismo vasco, me temo que va a seguir avanzando.