El catedrático de Economía Mikel Buesa estima que el plan Ibarretxe acabaría con el bienestar La entrada en vigor de fronteras y la fuga de empresas reduciría el PIB en un 23 por ciento.
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Un País Vasco independiente de España y por tanto fuera de la Unión Europea alcanzaría tasas de paro de entre un 20 y un 33 por ciento y en unos años sería incapaz de hacer frente al pago de sus pensiones, según el catedrático de Economía Aplicada Mikel Buesa. Buesa resumió lo que el Plan Ibarretxe ofrece a los vascos desde el punto de vista económico: «Menos actividad económica, más desempleo y una administración que sólo podría financiarse aumentando drásticamente los impuestos y cotizaciones sociales», es decir «menos bienestar». El catedrático, miembro del Foro de Ermua y hermano del ex diputado general de Alava y vicelendakari, Fernando Buesa, asesinado por ETA en el año 2000, explicó en primer lugar que la salida del País Vasco de la UE supondría la reaparición de las fronteras. Eso llevaría aparejado un incremento de costes en las relaciones comerciales con el resto de España y Europa, y consecuentemente menos ventas y menos actividad económica. Además, muchas empresas -una cuarta parte de las de más de 50 empleados se lo plantean ya, según un estudio del propio Buesa- podrían abandonar ese territorio. El efecto conjunto de las fronteras y la deslocalización de empresas oscilan entre el 14 y el 23 por ciento del PIB vasco y la destrucción de entre 128.000 y 214.000 empleos, lo que elevaría la tasa de paro hasta cotas de entre el 20 y el 33 por ciento, según las estimaciones de Buesa. Una segunda gran consecuencia de la independencia sería la necesidad de construir un Estado que mantuviera las prestaciones sociales actuales. Buesa citó un estudio del profesor Alfonso Utrilla, de la Universidad Complutense de Madrid, según el cual en el 2002 el conjunto de funciones del Estado en esa comunidad podía evaluarse en 10.659 millones, en tanto que la aportación del País Vasco en forma de cotizaciones, impuestos y cupo fue de 6.474 millones. «Eso quiere decir que para mantener el mismo nivel de servicios tendrían que asumir un déficit público de 4.185 millones, casi el 10 por ciento de su PIB», explicó. Parte de ese déficit correspondería a la Seguridad Social y apuntó que éste puede suponer para el País Vasco en el año 2010 un déficit de otros 500 millones de euros. En esa situación, añadió, un País Vasco independiente «sería incapaz de pagar las pensiones» de los 440.000 pensionistas que en la actualidad viven en esa comunidad autónoma.