Normalidad denigrante

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

13 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Si los ciudadanos estuvieran más atentos a los gestos de los políticos que a su supervivencia -hipotecas, empleos titubeantes, jubilación...-, no habrían pasado por alto la sublime felicidad que embargaba a los diputados autonómicos del PP tras constituirse la nueva Asamblea madrileña. Ruiz-Gallardón y Aguirre destilaban euforia, como si el PP hubieran ganado las elecciones del 26-0 normalmente. Habría que recordar a la nueva mayoría que su dicha descansa en la oscura traición, aún no investigada, de Tamayo y Sáez. Cambio sereno El rechazo de Cándido Méndez al programa económico del sucesor de Aznar era el contrapunto previsible al entusiasmo empresarial. Por contra, CC.OO., en su línea de tibia oposición al PP, confirma su disposición al diálogo sin condiciones previas. Superada la etapa de «oposición útil», Zapatero predica el «cambio sereno». Ambas estrategias reiteran lo que España entera sabe, que el PSOE es un partido moderado. Sin embargo, la oposición no logra demostrar al ciudadano que la continuidad del PP más allá del 2004 no es beneficiosa. Colapso hospitalario Ochocientos millones de euros es la cifra oficial de pérdidas achacables directamente al naufragio del Prestige . La ministra de Medio Ambiente ha desvelado que el Gobierno, para afrontar los gastos derivados de la tragedia, no dispuso partidas o créditos extra, sino que recolectó el dinero de los ministerios. Sería esclarecedor conocer de dónde ha reducido el gasto el Ejecutivo para derivarlo a subsanar los efectos del desastre. Los afectados por el colapso hospitalario en Madrid piden que el superávit presupuestario se gaste en sanidad.