Militares en la cola del paro

C. Calvar MADRID

ESPAÑA

Un grupo de soldados y oficiales temporales protestaron en las oficinas de empleo contra la obligación legal de abandonar el Ejército y exigeron a Defensa que les busque una solución

05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Un grupo de militares acudió ayer de uniforme al Inem en Madrid para informarse sobre inscribirse en el paro o solicitar una mejora de empleo. Oficiales (capitanes, tenientes y alféreces) y soldados de los tres ejércitos que representan a cientos de militares temporales, de complemento y de tropa, que si no lo remedia el Parlamento tendrán que abandonar las Fuerzas Armadas a partir del próximo 31 de diciembre. A la puerta de la oficina de Ronda de Atocha, denunciaron la «inconcebible» actitud del Ministerio de Defensa que, según un oficial del Ejército de Tierra, «recluta a soldados extranjeros y echa a los españoles». Y, lamentaron, cuando las Fuerzas Armadas están al borde del colapso por falta de efectivos. Los uniformados acudieron en representación de «compañeros de toda España» para «denunciar ante la opinión pública» la situación que viven las familias de los cientos de militares provisionales que deberán dejar su trabajo contra su voluntad por cumplir 38 años de edad o doce de servicio, como fija la ley 17/99, que regula su Régimen de Personal. Novecientos en el 2004 Los afectados -serán unos 900 sólo en el 2004- se sienten «estafados» y «condenados al paro». Sostienen que Federico Trillo tiene mucha prisa por cumplir la ley en lo que se refiere a «echarlos», pero no se ha molestado en cumplir ninguno de sus otros artículos. Éstos establecen, entre otras cosas, que el Ministerio debe habilitar mecanismos para promocionar a estas personas a la categoría de fijos, formarles y facilitar su acceso a empleo en el ámbito civil una vez finalizados sus compromisos. Varios perjudicados se dirigieron por escrito a Trillo para consultarle si, ya que son militares y no quieren ser otra cosa, la legislación establece algún impedimento para que puedan ir a pedir trabajo «en las fuerzas armadas de Guinea Ecuatorial o de otro país». Instancias similares fueron enviadas también al agregado militar guineoecuatorial en España, para «ver si se le remueve la conciencia al ministro». Entre los militares había varios oficiales de complemento psicólogos, que también se sienten «estafados». Su caso es muy particular, ya que se trata de las personas a las que Defensa encargó tareas como acudir a centros escolares a dar charlas sobre las bondades del Ejército, para captar a jóvenes dispuestos.