EL MERCADO DE LA CORTE
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Era previsible que el abandono de Aznar del partido que creó y su decisión de no presentarse a la reelección necesitarían un lógico proceso de adaptación. Lo que sucede es que los primeros pasos de esa nave nodriza que pilota Rajoy están siendo más complicados de lo que cabía esperar en un partido tan disciplinado. En un sólo acto, dos personalidades del PP han sido amonestadas por los capitanes: Mayor Oreja por equiparar el nacionalismo vasco y el catalán y Ruiz-Gallardón por devaluar el milagro económico de Rato. Un poco de déficit El sucesor de Aznar considera un grave error de Montoro haber presentado como un éxito el superávit presupuestario para el próximo ejercicio. Rectificando al Gobierno, Rajoy ha prometido que, si fuera presidente, dedicaria el superávit a pensiones y a bajar ciertos impuestos; es decir, que en 2004 las cuentas públicas no tendrían superávit. El PSOE ha propuesto un déficit del 0,4% para mejorar las pensiones, la justicia, la educación y la seguridad. Si el PP no hubiera hecho del déficit un dogma, firmaría la propuesta socialista. La Arcadia vasca IU vuelve a afirmar que no apoya el plan de Ibarreche, con lo que el PNV cuenta exclusivamente con las fuerzas nacionalistas. Desde el diálogo y la racionalidad, PP o PSOE, o los dos, debieran advertir a Ibarreche que en su Arcadia no cabe la relación amable con España, que el Estado español está obligado a defender por vias jurídicas y políticas a aquellos vascos que quieren seguir ligados a España. Al tiempo, PP y PSOE tendrían que expresar su renuncia a implicar a las Fuerzas Armadas en el contencioso, en cualquier supuesto.