Homenaje con aires de reforma

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

Crónica Xerardo Fernández Albor, Fernando González Laxe y Manuel Fraga recibieron la Medalla de Oro de la Cámara alta junto al resto de presidentes y ex presidentes autonómicos

31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Senado celebró ayer un homenaje a los 25 años de la Constitución en el que, paradójicamente, de lo que más se habló fue de las reformas de la Cámara alta y de la Carta Magna. El presidente del Senado, Juan José Lucas, que pidió en su discurso «fidelidad» a la Constitución, impuso a los presidentes y ex presidentes autonómicos la Medalla de Oro de la Cámara. Pero hubo notables ausencias. La más significativa, la de los tres lendakaris: Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe. Pero tampoco asistieron, entre otros, el presidente del Gobierno y ex presidente de Castilla y León, José María Aznar, ni el todavía presidente de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. El primero prefirió asistir a un acto electoral en Barcelona y el segundo está en viaje oficial. Otras ausencias se debieron a motivos jurídicos, como fue el caso de los ex presidentes de Cantabria Juan Hormaechea y de Navarra Gabriel Urralburu, ambos condenados, lo mismo que los ex presidentes de Melilla Ignacio Velázquez y Enrique Palacios. Pujol declinó hablar Quien sí asistió fue el presidente catalán, Jordi Pujol, que declinó previamente una invitación a glosar la Constitución en nombre de todos los presidentes. Pujol adujo que su opinión sobre la Carta Magna probablemente no sería compartida por todos. El protocolo jugó alguna mala pasada e hizo extraños compañeros de escaño. La colocación por orden de aprobación de los respectivos estatutos situó inmediatamente detrás de Pujol al ex presidente gallego Xerardo Fernández Albor. Éste departió animadamente con el presidente catalán y bastante menos con quien se sentaba a su izquierda, el ex presidente socialista gallego, Fernando González Laxe, que lo apeó del Gobierno mediante una moción de censura. Quien sí hablo, y mucho, con Laxe fue Fraga, uno de los más ovacionados al recoger su medalla. El presidente de la Xunta se mostró una vez más dispuesto a admitir cambios en la Constitución si cuentan con el mismo consenso que su aprobación, pero indicó que son precisamente los «nacionalismos extremos» los que «estropearon» la reforma del Senado al pedir vetos especiales para algunas comunidades. Afirmó que en el plan Ibarretxe el Gobierno vasco está «tocando el violón» mientras «todos los vascos» han dicho que eso es un ejemplo de lo que «no hay que hacer». El secretario general del PP, Mariano Rajoy, consideró «un mal dato» la ausencia de los tres lendakaris El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió que el Senado se convierta en cámara de «debate, integración y participación» de las comunidades, lo mismo que reclamó el manchego José Bono, porque si no, advirtió, «se quedará para vestir santos» y «que cada 25 años se nos dé una medalla». El socialista Rodríguez Ibarra, que pidió en su día el aplazamiento del acto hasta que el Senado se convierta en cámara autonómica, decidió finalmente asistir y dio una curiosa explicación: «No asiste ninguno de los tres lendakaris vascos y esa es una razón suficiente para que yo asista». El homenaje sirvió de reencuentro entre presidentes aún en activo y otros que lo fueron y ya están alejados de la política. La cordialidad dio lugar también a hechos curiosos, como que el polémico presidente asturiano y ex miembro del PP, Sergio Marqués, fuera muy aplaudido incluso por políticos populares. Lo mismo que lo fue el ex presidente socialista de Aragón José Marco, condenado en su día por llevarse un sillón de su despacho oficial a su casa, aunque el caso prescribió.