La mística de Ben Harper se electrifica hoy en La Riviera

Lorenzo Calonge madrid

ESPAÑA

No se lo pierda | Concierto El californiano presenta su nuevo disco, «Diamons on the inside», con sus inseparables The innocent criminals

30 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

«En la vida nos pasamos los primeros veinte años en una especie de estado de felicidad inconsciente y libertad psicológica, y luego nos pasamos los otros sesenta tratando de recuperar aquello. Conseguir que la gente, a través de la música, recupere esa libertad es mi medida del éxito», afirma Ben Harper. El discurso de este californiano no tiene mucho que ver con lo que pulula hoy por los escenarios de medio mundo. Agarrado siempre a su inseparable Weissenborn, Harper -«un infiltrado» en el sistema de la industria de discos, según reconoce- acostumbra a envolver sus canciones con un aura de misticismo que él no acierta a explicar. «Es algo instintivo, inconsciente. No sé por qué lo hago, ya que no me veo influido por ninguna religión. Es un misterio para mí», confiesa. Su último trabajo, Diamons on the inside, profundiza todavía más en esta veta espiritual y de atmósferas íntimas, aunque en sus conciertos suele electrificar el sonido. En sus actuaciones en España le gusta, además, que el público bata sus palmas al estilo flamenco, un género del que se estuvo empapando durante dos años seguidos en el Sacromonte granadino. De hecho, a su vuelta a América le apodaron el gringo gitano. Hoy toca en La Riviera con su mezcla nada pretenciosa de folk, blues, soul y reggae -«no me interesa llegar al número uno, sino el proceso creativo», asegura-, y acompañado de sus inseparables The innocent criminals, un grupo que participa dentro de un régimen de colaboración que él califica, en broma, de «dictadura comunista».