Malestar en el Gobierno y en el PP por la decisión unilateral del primer edil de Madrid Ana Botella defiende el aumento fiscal y dice que contribuirá al bienestar general
30 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.José María Aznar dejó traslucir ayer en Sao Paulo (Brasil) su malestar por la importante subida de los impuestos municipales anunciada sólo dos días después de las elecciones autonómicas por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Una decisión que supone recaudar un 26% más el próximo año y que ha caído muy mal en el Gobierno y en la dirección popular, porque va contra uno de los dogmas de su política económica y también porque puede perjudicar la estrategia electoral del candidato Rajoy. Aunque el presidente del Gobierno aseguró que su Ejecutivo no va a decir a ningún alcalde lo que tiene que hacer, recordó que la «regla general» del partido consiste en la «transparencia». Por ello, advirtió a Gallardón de que, «si va a pedir dinero para hacer unas cosas, pues que se explique y que se diga», y añadió que la preocupación de su Gobierno es que «haya políticas que puedan romper los elementos esenciales del equilibrio presupuestario». Mientras Aznar echaba balones fuera para no criticar abiertamente a Gallardón, su esposa, Ana Botella, defendía las medidas del alcalde. La concejal de Empleo y Servicios al Ciudadano de la capital aseguró que «la subida de impuestos es razonable porque la inversión se dedicará al beneficio de la ciudadanía». Botella apuntó que «es bueno que se discutan las distintas opciones de las administraciones públicas». El portavoz gubernamental, Eduardo Zaplana, terció también en la polémica diciendo que es exagerada y «debe ceñirse al ámbito municipal». Pese a que Rajoy ha calificado de «anécdota» la subida impositiva, el descontento en Génova, sede del PP, creció ayer al saberse que Gallardón pretendía presentar la medida tres días antes de las elecciones que dieron la victoria a Esperanza Aguirre, lo que podría haber perjudicado seriamente a su compañera de partido, con la que mantiene serias discrepancias. Precisamente, Aguirre ha declarado que es contraria a subir los impuestos y que no los aumentará por una «cuestión de convicción y principios». En la dirección del PP se considera que Gallardón va una vez más «por libre», buscando el beneficio propio antes que el del partido. Conscientes de que es imposible que dé marcha atrás, en Génova le piden que cambie su mensaje, que hable de aumento de recaudación en lugar de aumento de impuestos.