«No es lo mismo ser presidenta del Senado que estar pidiendo el voto por la calle». Con estas palabras, Esperanza Aguirre ha justificado su cambio de imagen durante la campaña electoral. Una amiga suya la advirtió de que para informalizar la imagen tan formalista tenía que desprenderse de las chaquetas. La candidata del PP hizo caso a su amiga y cambió el traje, que tanto le gusta, por ropa más informal, aunque asegura que si es presidenta volverá a ponérselo. Ya no necesitará mostrarse tan popular ni tan próxima a los ciudadanos. El objetivo lo habría alcanzado. El cambio de imagen de su candidata ha sido una de las estrategias empleadas por el PP de cara a los comicios de hoy. No ha sido la única ni tampoco la más significativa, según los expertos en procesos electorales.