Mucho más cerca de Broadway

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ESPAÑA

Madrid, Madrid, Madrid Seiscientos artistas compiten por los 30 papeles del musical «Cats» en el Teatro Coliseum

10 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Las dos mecas mundiales del teatro musical han estado a sus pies durante décadas. 22 años ininterrumpidos en el West End londinense y un récord de veteranía en Broadway sitúan al musical Cats -máximo exponente del género durante su resurgimiento en los ochenta- como un clásico que no nesesita avales ni recomendaciones. Con semejante currículum, no es de extrañar que ya sean 300 las ciudades que han acogido su representación desde su estreno, el 11 de mayo de 1981. El próximo 17 de diciembre, Madrid se sumará a la lista. Ponerse el elegante disfraz de gato para cantar, bailar y actuar al ritmo de la melodía de Andrew Lloyd Weber es la ocasión de lucimiento total que cualquier actor joven espera con avidez. De ahí la espectacular acogida del casting para las funciones madrileñas que, ayer y hoy, dirigen la directora del espectáculo, Chrissie Cartwright, y su responsable musical, Daniel Bowling. Las más de 600 solicitudes llegadas a la productora han sido reducidas, en una primera criba, a sólamente 300. Cuando finalicen las pruebas, estos tres centenares se verán mermados a poco más de treinte elegidos. Se les pide mucho. El musical necesita artistas polifacéticos que, en palabras de Cartwright, «canten bien, sepan bailar y no desciuden el aspecto de la interpretación. En definitiva: que sepan hacer de todo». Cuando este montaje, basado en poemas infantiles de T. S. Elliot, llegue al escenario del Teatro Coliseum, Madrid vivirá una situación inédita a día de hoy. Con la presencia simultánea de dos espectáculos de Andrew Lloyd Weber en su teatros (Cats y El fantasma de la ópera), la Gran Vía se parecerá más que nunca a Broadway. Llevan haciendo música desde 1981, y una supervivencia tan larga en el voluble mercado discográfico sólo es posible sabiendo virar a tiempo y sin miedo a los cambios de estilo. Por eso, Danza Invisible se ha atrevido, tras el giro intimista que supuso Efectos Personales en el 2001, a dar otra vuelta de tuerca y adentrarse en el terreno de la música bailable. En las canciones agrupadas bajo el explícito nombre de Pura Danza «hay canción aflamencada, coqueteamos con la electrónica y la música dance y hacemos, por primera vez, una incursión en la rumba», detalla el bajista Chris Navas. Como argumenta el líder del conjunto, Javier Ojeda, «reinventarse es necesario para subsistir. Así lo entiende Bowie, y ahí sigue». Oro para la música»» El Círculo de Bellas Artes otorgó ayer la Medalla de Oro al compositor Ramón Barce, considerado durante la década de los setenta como el eslabón integrador entre las tendencias musicales europeas y españolas. A sus 75 años, artista de marcado acento expresionista -él mismo se considera «temprana, profunda y largamente» adherido a esta corriente- alabó la labor del Círculo, «una entidad única en España». Barce ganó el premio Nacional de Música en 1973 con su Cuarteto de Cuerda III.