En directo | Una aventura llena de alegría Un payaso recorre 32.000 kilómetros en bicicleta por Suramérica para llevar ilusión a los más desfavorecidos
07 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ecorrer 32.000 kilómetros por Suramérica en bicicleta y con la casa a cuestas es una auténtica aventura cargada de riesgos y peligros. Si a eso se añade el propósito de repartir sonrisas entre los más desfavorecidos y humildes con un espectáculo de circo, el resultado es Kilómetros de sonrisas, o «la primera ONG sobre dos ruedas», como la denomina su creador, Álvaro' Neil. Fue esta vocación la que un buen día le impulsó a dejar su trabajo en una notaría de la capital -es licenciado en derecho- y vender su coche, para ofrecer gratuitamente 49 funciones por diez países lationamericanos (Bolivia, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, Paraguay y Uruguay). Sin ser un proyecto propio, la ONG Payasos sin Fronteras le hizo un seguro médico a cambio de que Álvaro actuase como su observador y hablara de ellos en los medios de comunicación. La empresa Ciudadania.com prestó su apoyo con la creación de la página web wwww.biciclown.com donde los internautas podían seguir su periplo. Su espectáculo, una hora de magia, humor, mímica y malabares, va dirigido a todos los públicos, pues la risa «es un lenguaje universal, el más cercano a las personas», afirma. Cada día se desarrollaba de manera distinta. Antes de salir el sol ya había desayunado y recogido su equipaje: tienda de campaña, útiles de cocina, ropa, libros, el vestido para las funciones... En total, 50 kilos que llevaba en las alforjas de Quirlig, su bicicleta. Intentaba pedalear alrededor de 100 kilómetros diarios, sin ningún destino prefijado. Una vez que llegaba a una aldea o ciudad, se dirigía al Ayuntamiento, iglesia, policía o bomberos, para encontrar un lugar donde dormir -siempre inferior a tres euros- y gestionar un espectáculo. Convencer a los políticos de que su número era bueno fue la dificultad más grande que se encontró. «Cuesta creer que una persona sola venga desde España para hacer algo gratuito», reconoce. No siempre estas negociaciones llegaron a buen puerto. De las 80 funciones que pensaba realizar, llevó a cabo 49. En Perú tuvo que actuar a oscuras ante un polideportivo lleno de niños, porque no había solicitado la luz. Pero eso, igual que la fiebre tifoidea, los accidentes, los cientos de pinchazos o el insufrible calor de Brasil, «se convirtieron en positivo una vez superados», admite. «Es un ejemplo de superación, de lucha, de respeto y acercamiento entre culturas», comenta Álvaro, que ya está preparando otros viajes a donde llevarse el payaso que lleva dentro.