No se lo pierda | Libros Bajo el título «La piedra abierta», el Círculo de Lectores publica la antología bilingüe de la poesía del gran escritor catalán
29 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Conozco la utilidad de la inutilidad y tengo la riqueza de no ser rico». Joan Brossa, -a quien pertenece este breve poema titulado Epílogo-subvertió el concepto de poesía y la dotó de libertad. Cinco años después de su repentina muerte en un accidente de tráfico, el Círculo de Lectores (Galaxia Gutemberg) le rinde un homenaje con la publicación de La piedra abierta, una exigente selección de textos, ordenados de forma cronológica, que recogen su trayectoria desde 1941 hasta su muerte. «Le inspiraba más la música o el arte que la poesía entendida como tradición estanco», comentó durante la presentación del volumen Manuel Guerrero, encargado de seleccionar y prologar esta edición bilingüe. Desde el soneto La casa Encendida, con el que el lector se adentra en el universo de Brossa, hasta los poemas visuales, como la Elegía al Che o el Taumátropo. Cualquiera de sus creaciones manifiesta su creencia de que «el lenguaje poético es el lenguaje de los significados». El misterio es otra de la temática brossiana. Amante de los enigmas, le gustaba impactar en el lector, causar alguna reacción. «Mucho diré callando en este poema. Que el silencio arrastre las palabras a la profundidad», muestra esta intención. Aunque no se considera gran conocedor del poeta, Antonio Gamoneda sí comparte con él «conexiones de cercanía», ciertas similitudes que marcan la obra de ambos autores. Gamoneda destacó la sensibilidad de los poemas visuales, que en septiembre serán objeto de una exposición en el Círculo. «Es una semilla para la creación artística del siglo XXI», concluyó Guerrero.