Medidas excepcionales

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El debate soberanista que plantea Ibarreche no debería constituir mayor problema para un Gobierno que aplica las leyes, o las cambia, en nombre del Estado de derecho. Lograda la mayoría absoluta, Aznar ha eludido el debate político para avanzar en temas como la reforma del Senado, la regeneración democrática o las tensiones con los nacionalistas. El alarmismo de Rajoy ante el desafío sólo puede significar que el Gobierno prepara a la opinión para adoptar medidas excepcionales en Euskadi, y para eso necesita el o.k. del PSOE. Pillar al PSOE Así que Zapatero se enfrenta, de nuevo, a una difícil coyuntura. Si dice no, los poderosos terminales del PP le señalarán como un títere de Maragall y Odón Elorza. Si coopera tampoco le irá mejor, porque tras el pacto llegará una campaña electoral en la que el PP reiterará sus acusaciones de tibieza constitucional, con la matraca de que el PSOE no tiene un sólo discurso sobre España. Si el PP dice haber unido más a los españoles ¿por qué Fraga llama a los gallegos a conciliarse ? ¿Por qué crece el independentismo catalán? Clima prefabricado Con un clima eficazmente diseñado, el PP presentará el problema vasco como eje de los comicios del 2004. En el último debate del Estado de la Nación, Zapatero supo diagnosticar mejor que Aznar las preocupaciones de los españoles, según la mayoría de quienes siguieron el cara a cara. Por tanto, el PSOE debería explicar al electorado cómo piensa resolver el declive de la Sanidad, la precariedad laboral, las desigualdades en la Educación, los impuestos, la seguridad ciudadana o la vivienda. Y el Gobierno, que arregle lo de Ibarreche.