El perdón de los pecados

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Olvidar agravios. Los ciudadanos británicos consideran falta leve, a la vista de los últimos sondeos, que Blair haya cooperado en la mentira puesta en circulación por EE.UU. sobre las armas de destrucción masiva iraquíes. Una parte de los españoles tampoco han tomado en consideración que Aznar nos haya arrastrado a una guerra ilegal sin apoyo de la ONU. Otro tanto ocurrió con el Prestige, que ni siquiera se ha cobrado la cabeza del ministro que amparó el viaje a ninguna parte del buque. Y Trillo seguirá en su puesto hasta que escampe. Mentira política. Cuando se desvelaron las implicaciones del Gobierno socialista en los GAL, cierta prensa acusó a González de escurrir el bulto y ocultar la verdad. No le reprochaban que hubiera impulsado el GAL, sino que mintiera a la opinión pública sobre el origen del grupo antiterrorista. Si la mentira en política fuera el pecado más grave, el ministro de Defensa tendría que urgir la confesión. En la tragedia de Turquía, tanto la OTAN como varios generales en activo y las familias de las víctimas han puesto en solfa la versión oficial. Dinero negro. El PSOE tiene miedo escénico a que sus propuestas sean descalificadas por un aparato gubernamental todopoderoso, asi que la iniciativa política sigue llevándola el Gobierno, y pasa que el PSOE vuelve a aparecer como el partido del «no», oponiéndose sin ofrecer alternativas a la ampliación del cálculo de la pensión. Ferraz tampoco ha tenido reflejos para denunciar que la nueva Ley Tributaria desvía el tiro del gran fraude, que no está en las empresas sino en los paraísos fiscales y el dinero negro de la construcción.