Defensa mantendrá el transporte de tropas a Kabul en aviones soviéticos

La Voz J.M.Z. | MADRID

ESPAÑA

El sistema de alquiler persistirá mientras no concluya la investigación del accidente aéreo de Turquía Noruega canceló su contrato tras un vuelo en el mismo Yakovlev que se estrelló en Trabzon.

31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El ministerio de Defensa no alterará sus planes en relación con el transporte aéreo de tropas -alquiler de aviones a través de la agencia NAMSA y la compañía mediadora británica Chapman Freeborn- mientras no termine la investigación abierta sobre las causas de la reciente tragedia de Turquía, que se saldó con la muerte de 62 militares españoles y los 13 miembros de la tripulación (12 personas de nacionalidad ucraniana y un bielorruso). Así lo quiso dejar claro el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, quien aseguró que los tres próximos vuelos a Kabul (capital de Afganistán) con efectivos del Ejército español se harán igualmente en aeronaves fabricadas en países de la antigua Unión Soviética -y que ya están contratadas-: un Antonov 124 y dos Ilyushin 76. Precisamente, este último modelo se encuentra entre los más temidos por los militares, junto con el Tupolev y el Yakovlev 42 (como el que se estrelló el pasado lunes en las montañas cercanas a Trabzon, a orillas del Mar Negro). La OTAN Rajoy, en su apelación al «sentido común» para atajar las posibles especulaciones sobre los mencionados fletes, volvió a dirigir todas las miradas sobre la OTAN al poner de manifiesto que la Alianza Atlántica no va a ser «tan irresponsable» como para contratar aparatos en mal estado. Además, subrayó, «accidentes, tanto de avión como de otros medios de transporte, se producen en otras muchas oportunidades». El problema de los hechos ocurridos en Turquía, en cualquier caso, insistió el vicepresidente, «no es económico». Sin embargo los datos que continúan aflorando, como por goteo, desmienten con tozudez las tesis gubernamentales. Ayer se conocía un informe del responsable del contingente militar noruego destacado en Afganistán, y que fue redactado tras el último vuelo que su destacamento aceptó realizar en el mismo aparato Yakovlev que meses después se estrelló en Trabzon. Las tropas rechazaron en este documento -datado en Kabul y remitido a las autoridades militares de Oslo- volver a utilizarlo porque las condiciones en que se hallaba eran inaceptables: los asientos no estaban fijados al suelo, las salidas de emergencia aparecían bloqueadas, faltaba equipamiento de seguridad, la tripulación viajaba en calzoncillos y únicamente hablaba ruso. Según reveló la Ser, esta situación no era nueva y las quejas sobre los retrasos y errores técnicos de esta compañía ucraniana se sucedían sin límite. «La impresión general es que se siente uno más seguro sobre el terreno en Afganistán», refleja el informe para subrayar: «No aceptamos que nuestra seguridad de ponga en peligro solamente por consideraciones económicas y administrativas». La exigencia del recurso a vuelos civiles terminó -Oslo canceló inmediatamente los contratos- con este calvario, que uno de los mandos describió con dos pinceladas: «Los paneles estaban desprendidos y el motor perdía aceite». «Imposible negarse» La asociación unificada de guardias civiles (AUGC) se sumó a las críticas sobre los medios de transporte empleados por Defensa para los desplazamientos de militares y guardia civiles, que viajan -según el colectivo- porque «es imposible negarse, ya que serían penados con prisión militar». «Nosotros veníamos criticando los lamentables medios de transporte empleados para acciones en zonas calientes», señaló un portavoz de la AUGC, que indicó que «es paradójico que la principal inquietud para muchos sea el transporte, cuando su misión tiene que desempeñar más riesgo, y realmente termina pasando a un segundo plano». La asociación lamenta asimismo «la ausencia de cauces legales» para transmitir estas «inquietudes», que son silenciadas «ante un miedo más que evidente a las represalias por la vía sanciones disciplinarias».