EL MERCADO DE LA CORTE
26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Tras el 25-M, ya sabe Zapatero que su talón de Aquiles es el voto urbano, compuesto por clases medias que quieren conservar lo que tienen, aunque mejorando en parámetros como seguridad ciudadana, vivienda y estabilidad en el empleo. Las ideas renovadoras del líder del PSOE sobre reforma de la Constitución, pluralidad territorial, multiculturalismo y otras moderneces tendrán que esperar a una segunda fase, en la que el líder socialista, obtenida ya una mayoría parlamentaria cómoda, pueda desplegar sus interesantes ideas. Simancas, espejo Además de la moderación, Rodríguez Zapatero tendrá que acreditar un marchamo de eficacia. Por un lado, evidenciando ante la opinión pública las pifias del Gobierno, que han puesto en entredicho la imágen de buen gestor que se atribuye el Partido Popular. El PSOE debiera aprovechar la oportunidad que le brinda un espejo de la categoría de la Comunidad de Madrid para proyectar su capacidad de gobierno. El resto de plazas conquistadas el 25-M carecen de tirón para convertirse en referente de un futuro Ejecutivo nacional. Victoria mínima La incógnita sobre el candidato que finalmente elija el PP para suceder a Aznar resta validez a la ventaja con la que parte Rodríguez Zapatero ante las generales del 2004. Esos 160.000 votos que a nivel nacional le ha sacado al PP podrían bastar para llevarle a La Moncloa con apoyos nacionalistas, aunque lo único que puede servir al PSOE como punto de partida tras el 25-M es que el PP no es intocable, y que tras 10 años de ayuno de éxitos, Rodríguez Zapatero y su equipo han logrado una victoria, mínima, pero victoria al fin.