Los españoles, Argelia y Marruecos

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los españoles no sentimos como nuestras las tragedias del vecino del Sur, llámese Argelia o Marruecos, aunque vivamos a escasos trescientos kilómetros de distancia. Es la diferencia con la solidaridad que despierta un desastre cualquiera en Iberoamérica. Tan inexplicable actitud, tratándose de un espacio próximo, exigiría de las instituciones, la cultura, la Universidad y la empresa un gran esfuerzo por encontrar las raíces que compartimos. Aproximándonos al mundo árabe contribuiremos a comprender la llamada «amenaza del Islam». Hoja trucada Como era previsible, la «hoja de ruta» de Bush no es un plan de paz equilibrado porque favorece las tesis de los halcones del poderoso lobby judío de su país. Para empezar, Sharon ha vetado cualquier presencia palestina compartida en Jerusalén y la vuelta de los refugiados árabes. El Estado palestino no se reconoce «a priori» como un derecho; es una concesión israelí a cambio de la seguridad de su territorio. Por más que el nuevo primer ministro palestino busque la paz, el radicalismo sólo cederá cuando Israel juega limpio. «Mystic river» La sociedad norteamericana experimenta una sensación de zozobra sin precedente. El miedo a que el terrorismo islámico vuelva a golpear impide a los norteamericanos gozar de su envidiable posición. Las televisiones trasladan las imágenes de un Afganistán inestable o de un Irak trufado de manifestaciones anti-norteamericanas, cuando se esperaba que los irakíes recibirían a los marines como libertadores. Pronto llegará a nuestras pantallas Mystic River, otra de esas películas americanas raras que nos muestra la vulnerabilidad de EEUU.