El periodista Alfonso Domingo recupera en «La estrella solitaria» la vida de Luis Gálvez, fundador del Estado Independiente de Acre
16 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen que es el único español que ganó una guerra a Estados Unidos. Y, sin embargo, la apasionante historia de Luis Gálvez ha permanecido en el olvido durante casi un siglo hasta que el periodista Alfonso Domingo la ha rescatado en un libro, La estrella solitaria, publicado por Algaida, que se alzó con el VII Premio de Novela Ciudad de Salamanca. Gálvez provenía de una familia gaditana acomodada. Era mujeriego, aventurero, ilustrado, espadachín. Las deudas de juego le hicieron emigrar a Brasil, en donde ejerció oficios tan variopintos como taquígrafo o regente de un cabaret. Por casualidad, descubrió una maniobra por la que Estados Unidos iba a anexionarse la región de Acre, entonces de soberanía boliviana y fuerte proveedora de caucho. Al mando de una expedición, Gálvez llega a la zona y funda, en 1899, el Estado Independiente de Acre. Durante los ochos meses que duró su mandato, intentó hacer un país sorprendentemente moderno. Creó hospitales, escuelas, ejército..., con especial preocupación por el medioambiente y los temas sociales. Fue juez, emitió sellos de correos y dio una bandera al nuevo estado que prácticamente es la misma de la actualidad. El fin de su sueño llegó cuando una cañonera brasileña le depuso sin resistencia armada. «Gálvez tiene bastante de Lord Jim», dice Alfonso Domingo, «de aventurero irredento que, en otras circunstancias podía haber hecho muchísimo más. La historia ha sido injusta con este hombre que intentó que en medio de la selva todos fueran ciudadanos. Es el último heredero de la Revolución Francesa».