Al final, la bomba atómica

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

31 mar 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay que descartar ninguna hipótesis. EE.UU. no está dispuesto a asumir una derrota en Irak, así que empleará las armas que sean necesarias para conquistar el país. ¿Una bomba atómica de efectos menos devastadores que los de Hirosima y Nagasaky?. Todo es posible, menos la derrota. La sociedad norteamericana no está preparada para sumergirse en otro Vietnam, con sus cementerios llenándose de marines y ex-veteranos tarados perdidos en la desesperanza. Irak no se rinde, no habrá homenaje a los paladines de la libertad. Turismo británico Los servicios de inteligencia británicos son mucho más osados en la difusión de mentiras que sus primos norteamericanos. Si no fuera por nuestra dependencia turística de las islas Británicas, habría que lamentar su condición de vecinos y socios europeos. Se profundiza el abismo entre opiniones públicas: más de la mitad de británicos o estadounidenses apoyan la guerra, a diferencia de lo que ocurre en España, en que la soledad del Gobierno y su presidente son palpables. En EE.UU. crece el reclutamiento, y en España se estanca. Romper el eje ? El resultado de la contienda será la justificación del terrorismo y el odio de los islamistas a los occidentales. Lo ha advertido el presidente egipcio. La Vieja Europa tendrá que aprovechar una oportunidad histórica, iniciando, como sugiere el Vaticano, una fase de entendimiento con los países musulmanes, incluyendo Irán o Siria. El multilateralismo es posible, a condición de romper con la vinculación atlántica y convertir a la UE en eje del nuevo orden que están demandando las opiniones públicas de medio mundo.