Cómplices de una ilegalidad

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

20 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los candidatos madrileños del PP son acosados por jóvenes pacifistas en su condición de cómplices de una ilegalidad, la invasión de Irak al margen del mandato de Naciones Unidas. Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón se enfrentan desde su alcurnia a jóvenes idealistas que claman por la PAZ. Un gesto que no honra a los dirigentes populares, porque no es sincero, sino fruto de la altanería propia de sus nobles apellidos. Pero la «movida» estudiantil puede ser un espejismo: los madrileños son profundamente conservadores. Generación Irak Las protestas de la Universidad vigorizan la democracia española. Las nuevas generaciones disfrutan de un régimen de libertades al que entregaron sus vidas miles de compatriotas, todavía ignorados, por cierto. Gracias a un error político incomprensible, muchos adolescentes han recuperado el concepto de «lucha» por unos ideales, en este caso la paz mundial. Aznar ha producido una catarsis en toda una generación, que quedará marcada por las manifestaciones contrarias a la intervención de España en la guerra de Irak. La cruzada del Papa El Vaticano dispone de una información de calidad sobre las corrientes de la opinión pública mundial, sólo equiparable a la de los servicios secretos de Israel. Para salvar los «trastos» de su Iglesia, el Papa Juan Pablo II impulsa un ecumenismo capaz de frenar el auge del Islam. Un objetivo central del Vaticano es desmarcarse del catolicismo integrista representado por ciertos núcleos de poder de los países desarrollados. «Trini» Jiménez puede felicitarse por el éxito de las restricciones al tráfico adoptadas en Londres.