?os debates, a ser posible en televisión, pueden dar más credibilidad al Gobierno que las multimillonarias campañas -institucionales o partidarias- con las que Aznar pretende contrarrestar los malos augurios de las encuestas. En lugar de usar de su mayoría parlamentaria o de las televisiones que controla para convencer a los electores de que la posición del Gobierno es la que conviene a España, Génova va a impartir doctrina a sus militantes, tratando de introducir debates de «bajo perfil» como las pensiones o el IRPF. Cascos, un lastre En política es complicado levantar cabeza cuando se acumulan los problemas. Y uno de esos problemas tiene nombre y apellidos: Francisco Álvarez-Cascos, cuya imagen -además de su probada ineficacia-, lastra cualquier intento del Ejecutivo por recuperar la iniciativa. Dice la Universidad de Santiago que el AVE de Galicia tiene que circular a 300 por hora, y que debiera de financiarse con fondos europeos. Eficacia, que ya se reconoce, la del AVE Sevilla-Madrid, y de fondos hay que hablar con Alemania y Francia. Vaya problema. Pujol enreda Para poner en contradicción al PSOE de Zapatero, Convergència mete el dedo en la llaga vasca, sin tener en cuenta que la situación en Euskadi es de extrema gravedad. El electoralismo desleal de Pujol contrasta con la intensa campaña que -por una vez- se está viviendo en Madrid. Los cuatro candidatos principales están evidenciando que no tiran la toalla «a priori» y que están dispuestos a ganarse, demagogias aparte, su «sillón». A diferencia del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid está presa de una deuda multimillonaria.