?lgo grave tiene que estar pasando en España para que Lolita exhiba una pegatina de «no a la guerra». La pudimos ver en un espectáculo que rebasó -como efectivamente denuncia el Gobierno- el carácter estrictamente protocolario que se le supone a los Premios Goya. El mundo del cine ha aprovechado, como en los viejos tiempos, para «colar» un mensaje político -su oposición a la guerra de Irak- en medio de un acto «glamouroso». El Gobierno no calculó que la apoteosis de «Los lunes al sol» fuera un síntoma de malestar profundo. El «Prestige» a fondo El desempleo creciente y la falta de perspectivas laborales han coincidido en el tiempo con la crisis del «Prestige», cuya gravedad ha impactado en esa parte fundamental de la cinematografía española, nucleada en torno a Galicia. La solidaridad con los afectados por el desastre tiene mucho que ver con la importancia de «lo gallego» dentro del cine español actual. Unidos, primero, en torno a Galicia, ha sido relativamente fácil tomar la guerra con Irak como catalizador de un malestar que es profesional y político a la vez. Arenas y Zaplan Arenas vuelve a parar los pies a Zaplana, que ya se disponía a abrir un nuevo «frente», proponiendo el aumento a toda la vida laboral del cálculo de la pensión. El ex-presidente valenciano se resiste a abandonar la primera línea de la actualidad en vísperas electorales. Dice el presidente del PP en Orense, José Luis Baltar, que la maquinaria del PP es «invencible», pero los sondeos premian la paciencia de Zapatero y su capacidad para huir del «cuerpo a cuerpo». El electorado urge al PSOE a definir su programa de Gobierno.