El mapa de la sucesión de Aznar pasa por Madrid

Ricardo Martín REDACCIÓN

ESPAÑA

CHEMA MOYA

Y no sólo porque Rodrigo Rato sea cheli , no. Se trata de que insistentes rumores vienen a confirmar que el mapa de la sucesión está más perfilado, y aventuran un acuerdo de conveniencia entre Rato y Ruiz-Gallardón, siempre que éste lograra la alcaldía de Madrid.

02 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

En ese escenario, Rato contaría con Ruiz-Gallardón como segundo en un hipotético gobierno del PP a partir de 2004, y doña Ana Botella entraría en la historia como la primera alcaldesa de Madrid. Aunque el ciudadano de bien se resista a creerlo, la capital de la burocracia estatal hierve a cuenta de la sucesión de Aznar, y sus roncos se decantan por la que se supone ha sido la alternativa del presidente desde el primer día. Sí, Rodrigo Rato encabeza por aplastante mayoría las quinielas. Fuera de las figuras que oficialmente compiten, está produciéndose un curioso agolpamiento para ser número do s. Además de Gallardón, Zaplana juega a segundo . La elección de Rato supondría -eso sí- un auténtico terremoto, que afectaría a la secretaría general del PP, y jubilaría a Mayor y Rajoy. Illana decepciona Ante la cita electoral de mayo la gran decepción en el PP ha sido la apuesta por Suárez Jr., abandonado a su suerte por la organización popular en Castilla-La Mancha. Se atribuye a un alto cargo del partido en la región esta frase: «Ni sabe ni tiene voluntad de aprender». Un invitado del 25-M que nadie previó es el chapapote : la visita del presidente Fraga a Madrid invitó a los dirigentes del PP madrileño a reflexionar con sus correligionarios gallegos sobre el «efecto Prestige », coincidiendo en un diagnóstico pesimista, al menos en las inmediatas municipales de mayo. La incógnita es hasta qué punto la preocupación de los españoles con el desastre del Prestige va a traducirse en un voto de castigo al PP fuera de la comunidad gallega. IU se recupera El Alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, está molesto con algunas decisiones de última hora adoptadas por el Gobierno. Su carácter se ha agriado por el protagonismo abrumador de Ruiz-Gallardón, algunas de sus propuestas imaginativas y por el traslado del Museo del Ejército a Toledo. Izquierda Unida se recupera electoralmente, según los sondeos. Sus perspectivas serán más favorables si se declara una campaña bélica contra Irak: Llamazares no se ha desmoralizado y podría tener su recompensa si el contexto internacional ayuda y el PSOE sigue en su línea de cuidadosa administración del posicionamiento centrista. En la comunidad, hay empate técnico, que podría romperse a favor de una coalición PSOE-IU; pero la candidata del PP, Esperanza Aguirre, está despegando con el asesoramiento de uno de los autores del milagro del PP entre 1990 y 1996. El de la Tierra prometida . Aznar, euroescéptico Los más euroescépticos de la UE, Aznar entre ellos, persisten en hacer frente al eje franco-alemán. Es lo que Bush ha denominado la nueva Europa , la de la desregulación y las privatizaciones de cuanto se mueve -ferrocarriles incluidos-, frente a los dos elefantes proteccionistas, Alemania y Francia. Aznar, como Blair o Berlusconi está con la Europa instrumental, la que ha servido de coartada al neo-liberalismo para devaluar el papel de lo público. No es un problema de ubicación, sino de reconocerse en la periferia de la vieja Europa . Tampoco Aznar es filonorteamericano , lo que sucede es que tanto él como Bush han elevado a teoría política la lucha contra el terrorismo, adaptando el contexto de libertades democráticas a una situación que no -según su conveniencia- no será coyuntural sino permanente, una especie de mal del siglo . Vísperas de «tregua» Y, sin embargo, en el Ministerio del Interior están convencidos de que ETA está dando sus últimos coletazos. La confirmación de las expectativas del ministro Acebes podría venir en forma de tregua . Los expertos antiterroristas apuestan por que más pronto que tarde la banda terrorista -acompañada por PNV-EA- anunciará el abandono de las armas, de acuerdo con ciertas condiciones. Mientras el PP gobierne, se afirma, no se aceptará una nueva tregua , por muy atractiva que parezca. Esta vez, nadie bajará la guardia.