La mejor despedida

La Voz

ESPAÑA

21 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

CUANDO (década de los setenta) Álvarez del Manzano era lo que bien podría ser llamado un joven «ministro de la Villa» (aquellos delegados de servicio en el Ayuntamiento «dedocrático») con seguridad que soñaba con la llegada de las libertades a nuestro país, pero no creo que soñara con tener algún día el bastón de mando que sostenían -con escasa o ninguna legitimidad en esos tiempos- los Arias Navarro o García Lomas. Sí lo soñó a buen seguro cuando, en una muestra de decencia política, se quedó como concejal de la oposición en los ayuntamientos socialistas a partir de 1979; lo vio muy próximo en 1989, cuando una moción de censura al ayuntamiento de Juan Barranco exigió del hoy ya alcalde el enorme sacrificio y gran generosidad de ceder la alcaldía a Agustín Rodríguez Sahagún.