Zapatero se puso la chupa de cuero «estilo Trini» para contraprogramar el cónclave popular

La Voz G.B. | MADRID

ESPAÑA

Los socialistas estaban contentos del resultado de su «contraprogramación» frente a la Convención Nacional del PP pese al golpe de efecto de Aznar anunciando que irá en las listas en Euskadi. Ambiente optimista, sonrisas, un enorme cartel con el rostro de Zapatero para recibír a los 350 delegados. Los líderes regionales mostraban la serenidad de quien cree que va a ganar. Zapatero, enfundado en una chupa de cuero estilo Trini, llegó tarde, como todo líder que se precie. Chaves se unió, al igual que Caldera, al grupo de los descorbatados, aunque abundaban las corbatas no solo en los clásicos como Ibarra y Bono, sino también en los de la nueva hornada, como Pepe Blanco. Serio aparecía también el catalán Pasqual Maragall, que escuchó atento las llamadas a la unidad autonómica que le lanzó el presidete del partido. No era el día para elevar el listón del federalismo que reclama, pero no pudo evitar dejar esta perla que se salía de la defensa cerrada de la Constitución que hicieron sus compañeros: «No se está sacando todo el fruto que se podría sacar» de la Constitución y el Estatuto.